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Jesús Redondo, Álvaro Urquijo y Ramón Arroyo forman Los Secretos, que actúan en Cantabria hoy y mañana. F. Alvarado
«Cuando los ordenadores entraron en las casas, la cultura salió por la ventana»
Alvaro Urquijo - Cantante y guitarrista

«Cuando los ordenadores entraron en las casas, la cultura salió por la ventana»

Los Secretos cierran este fin de semana, con dos conciertos en el faro de San Vicente de la Barquera, el ciclo Luz de Música Alvaro Urquijo Cantante y guitarrista

Sábado, 24 de septiembre 2022, 07:23

Han pasado más de cuarenta años desde que los hermanos Urquijo fundaron el grupo Los Secretos, una de las bandas míticas de la movida madrileña; cuatro décadas en las que muchos éxitos y tres tragedias se sucedieron con algún que otro descenso a los infiernos en un frenético carrusel de vivencias que haría perder la razón al hombre más juicioso del mundo, pero no a Álvaro Urquijo (Madrid, 1962).

Embarcado en una especie de 'Never ending tour', el guitarrista, compositor y cantante regresa a Cantabria con Los Secretos para ofrecer dos conciertos -hoy sábado y mañana domingo- en San Vicente de la Barquera dentro del ciclo Luz de Música que conmemora el 150 aniversario del Puerto de Santander.

Incombustible líder de la banda desde la desaparición de su hermano Enrique en 1999, Urquijo se muestra locuaz y cordial al repasar su trayectoria y el panorama actual, que no parece contemplar con excesivo optimismo.

LOS CONCIERTOS

  • Dónde Faro Punta de la Silla, en San Vicente de la Barquera.

  • Cuándo Hoy sábado y mañana domingo.

  • Horario. Apertura de puertas 20.00 horas. Inicio del concierto: 21.00 horas. Dj Poly + picoteo: 22.30 horas.

  • Entradas. Agotadas para mañana. Domingo a partir de 35 euros.

-En las primeras páginas de su biografía de Los Secretos, Siempre hay un precio, usted afirma que los orígenes de su familia son cántabros...

-Sí, la mitad de mi familia norteña tiene su origen en Castro Urdiales; mis abuelos eran de allí y hoy en día, de los dieciséis primos que somos, ocho o nueve viven en Castro Urdiales. Por mis venas corre sangre cántabra...

-También habla de su primer concierto en Cantabria...

-Lo recuerdo todo. Era la primera vez que salíamos de Madrid; hasta entonces, tocábamos en los alrededores de nuestra casa familiar en Argüelles o, como mucho, en la Ciudad Universitaria de Madrid. Llegábamos después de haber actuado en Asturias; era en Reinosa, en una discoteca muy grande, teníamos dieciocho años y allí no nos conocían; al vernos tan jóvenes, el dueño de la sala no se creía que fuéramos nosotros, no nos dejaba montar los equipos y tuvo que llamar a su hija, que al vernos le dijo «sí, claro que son ellos».

-¿Qué recuerda ahora de aquellos primeros años de Los Secretos con más nitidez?

-Fuimos pioneros y abrimos un camino por donde luego fueron muchos otros. No cobrábamos apenas, pero fuimos mostrando a la gente que se podía trabajar con dignidad; nos contrataban con la condición de que hiciéramos tarde y noche: por la tarde, tocábamos para nuestros fans, gente joven y receptiva, y por la noche, para gente que iba a tomar una copa e incluso a emborracharse, pero no a verte a ti; tenías que agradarles y lograr que aplaudieran. Era 1981, hicimos 120 conciertos en un año y pasamos de ser unos niños a adultos; ahí fue donde nos curtimos.

-¿Cómo calificaría aquella época?

-Fue una eclosión; en cada colegio había grupos; se veía que la gente joven se estaba moviendo; la radio nos ayudó mucho; las emisoras eran menos comerciales y había una generación de disc-jockeys; Gonzalo Garrido, Juan de Pablos, Manolo Fernández, Mario Armero... que sabían mucho de música y hacían llegar a través de las ondas lo que estaba pasando.

«Fuimos pioneros y abrimos un camino por el que luego fueron muchos otros»

«Lo que significan tus canciones para el público es lo que eres en realidad, es quien decide cuánto tiempo vas a tocar»

-¿Y la actual?

-No hay una palabra que pueda definirla. Cuando sacamos nuestro primer disco, si salías en programas como 'Aplauso', te veían dieciocho millones de personas y la estanquera que no te fiaba un pitillo, te regalaba un paquete porque nos había visto en la tele; luego, llegaron las multinacionales, que nos fueron comiendo uno a uno a todos los que compartíamos cultura musical y convirtieron el río por el que íbamos en unas vías de tren... Ahora, los canales se han abierto, esas vías se han multiplicado...

-¿Se refiere a internet?

-Sí; ahora, un chaval con un ordenador, una guitarra y una cámara se puede hacer muy popular desde su casa y llegar a grabar un disco, lo cual es maravilloso; pero la inmediatez de las redes sociales, que el consumo sea diario y que lo que hiciste ayer sea viejo si lo vuelves a sacar ahora... Las redes y el mundo multimedia han intoxicado el negocio de la música. Se han confundido conceptos muy básicos que dejan a la cultura en muy mal lugar y se han dejado en el camino los principios, las influencias, la técnica y el esfuerzo. La meritocracia ha desaparecido y es la comunicación lo que prima, de forma que gente con mucho talento tiene ahora menos posibilidad de triunfar que hace veinte o treinta años. Cuando los ordenadores entraron en las casas, la cultura salió por la ventana.

-Hace unas semanas, el pianista clásico Lang Lang nos mostraba su decepción por la escasa presencia de la música en la educación. ¿Lo ve de la misma manera? ¿Hemos ido a mejor o a peor?

-Estamos mejor porque la gente tiene acceso a instrumentos baratos y a escuelas de formación artística en cualquier disciplina, pero en el ámbito de la educación obligatoria, en España, creo que estamos peor. Y es una lástima, porque la cultura es lo que nos ha cambiado; de su mano, viene el conocimiento y de ahí, el respeto y la sabiduría. El ignorante es el peligroso...

-En medio de este panorama, ¿qué luz es la que guía hoy a Los Secretos?

-Su público. Los Secretos somos lo que somos por obra y gracia de las canciones de mi hermano, pero no en manos de una compañía discográfica, un mánager o un medio de comunicación, sino mediante la transmisión horizontal, esa capa de permeabilidad que se llama público. Lo que significan tus canciones para esa gente es lo que eres en realidad, porque es el público quien decide cómo eres, si gustas o no, qué canciones van a ser éxito, cuánto tiempo vas a tocar, cómo van a ser tus discos... Hacemos la música para nosotros, pero nos hemos dado cuenta de que somos muy parecidos a la gente que nos sigue.

-¿Por qué canción le gustaría ser recordado?

-Me siento parte de todas las canciones de mi hermano y de toda la obra de Los Secretos; me gustaría ser recordado porque formé parte de un grupo que influyó en generaciones y dejó un reguero de canciones bien hechas.

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