Zahara: «Los motores de nuestra vida son la muerte y el sexo y, si no lo entiendes, estás perdido»
Conciertos ·
La artista regresa a Santander con la gira de salas de 'Astronauta', mientras recoge las positivas impresiones de su segundo libro, 'Teoría de los cuerpos'
Hace justo un año se producía un pequeño big bang musical. Envuelto en un cuidado armazón plateado llegaba 'Astronauta', el quinto disco de una Zahara cada vez más polifacética. Su despegue, acompañada de una tripulación de primer nivel, les ha llevado a un armageddon positivo que ahora inicia una etapa más pausada con la gira por salas. Este sábado aterrizan en Cantabria (Escenario Santander, 21.30 horas) con un show más íntimo y cercano. Mientras arma una agenda ajetrada que incluye componer, escribir y cantar, la cantante saca tiempo para hablar de este momento.
– Desde la última conversación que tuvimos hace tres meses, han pasado muchas cosa. Hasta se ha formado un gobierno
– Cuando lo vi pensé que era El Mundo Today. Luego tuve que ver cuatro medios distintos y superar el escepticismo inicial. No entiendo el cabreo general. ¿Las cosas tienen que ser cuando uno quiere? Esto no funciona así y menos en política.
– Y a usted le ha dado tiempo a publicar un libro; 'Teoría de los Cuerpos' (Verso & Cuento, 2019)
– Sí, estoy muy contenta. Ha sido como abrirme un poco más y mostrar algo íntimo, pero sin el respaldo y el abrigo de la música. Ha sido bonito ver cómo la gente lo ha recibido. No deja de sorprenderme. Yo no tengo pudor a la hora de escribirlo o publicarlo, pero sí cuando la gente lo comparte. ¡Quedáoslo para vosotros!, me gustaría decirles, pero no, es bonito porque lo sienten como suyo.
– «Tuve que abrirme con mis propias manos, dejar que otras también lo hicieran», escribe en uno de los poemas. A la hora de enfocar el trabajo, ¿también ha sumado puntos de vista?
– Sí, lo he intentado. Una de las cosas que han cambiado respecto a mí misma escribiendo canciones o novelas es que todo lo que he aprendido lo he aplicado aquí. Las canciones son muy viscerales y muy autobiográficas y en la novela aprendí a ficcionar la realidad. La emoción es real y tiene que producirse en las vísceras, pero la manera de contarlo puede tener mucho de imaginación. Es ese ejercicio de separarse de uno para llegar al otro, al personaje. Aunque algunos textos surgen como las canciones y todo es una vomitona que sirve de catarsis. Quiero hablar de algo puro pero me sirvo de otras voces. 'Domingo', por ejemplo, no habla de mí, habla de algo que conozco muy bien; cuando te ponen en espera.
– Con este libro, a pesar de tener mucho más material donde elegir, ¿está pasando como con el disco, que hay temas que se convierten en imprescindibles?
– Ha habido dos que han sido como los que han tocado más a la gente. Ese que comentaba de 'Domingo' y un texto muy antiguo llamado El Fin del Mundo que escribí hace como ocho años y pensé que podría funcionar, porque me sigo identificando con ello. Es esa historia que te cuentas a ti misma. Un poema que es una cogida de la mano o una manta en los pies. Veo que muchas mujeres lo comparten y me ha emocionado que me escriban para darme las gracias. Me he dado cuenta de la falta de empatía que hemos vivido muchas de nosotras en muchas relaciones. Eso de «qué sola me siento». No puedes esperar en el otro. El consuelo está en una misma.
Segundo libro
Los números tienen mucho que ver con la música. Compases, acordes, escalas...La sorpresa es que también tiene mucho que ver con la poesía. Al menos para Zahara, que encontró en la Teoría de los Cuerpos un hilo argumental sobre el que enhebrar la colección de textos que había ido tejiendo a pinceladas.
Sin tiempo para desarrollar una novela como 'Trabajo, piso, pareja', los poemas, relatos cortos y «semaforismos», fueron acumulándose. Algunos actuales. Otros escritos hace hasta ocho años. Pero sin disonancias. 128 páginas de reflexiones sobre el amor, las relaciones de pareja, el deseo, la soledad y las cuestiones cotidianas.
Al igual que ocurrió con su primer libro, esta segunda entrega literaria de la jienense se ha visto respaldada positivamente por los principales críticos; su público.
– ¿Los poemas sirven para sentirse acompañado?
– Sí que me he encontrado eso. Pienso que las canciones llegan porque la música te acompaña y la melodía o los arreglos te llevan a un sitio que te cura o te termina de destrozar. Aquí debería ser más difícil, pero sí ha pasado lo que dices, que la gente ha conectado mucho. Buscamos leer verdades. Todos pasamos por cosas similares y tenemos que entender que esto nos pasa a todos por algo Ahí esta el consuelo; no ser el único.
– ¿Qué ha sentido al ver que 'Hoy la bestia cena en casa' ha pasado de canción a lema incluso en manifestaciones?
– Se me pone el vello de punta al escucharte. Me sigue sucediendo. Me quedo sin palabras. Es tan brutal que emociona mucho. Algo que surge de un descontento y de la incomprensión, pero no deja de ser una rabieta propia de ese momento, que suelto y digo; si eres tan valiente hazlo tú y deja de decirnos cosas a las mujeres. En un concierto lo cantan porque gusta, pero si lo extraes de todo y lo conviertes en tu lema, me toca la fibra sensible.Cuando veo a las mujeres con esas pancartas y siento que forma parte de ellas, me sobrepasa.
– ¿Se siente de algún modo responsable de la dimisión de Albert Rivera a quien todo el mundo identificaba en el mensaje de esa canción?
– (Ríe) ¡Creo que no! Para bien o para mal, él es el propio responsable. Cuando salió esa noche y dijo que tenía que consultar lo que le dijeran las bases, pensé que ya se lo había dicho España. Me parece muy noble por su parte que lo haya hecho, porque nadie dimite. Al menos salir a decir que ha sido un fracaso, que no estamos acostumbrados. Ese mérito lo tiene. A ver si aprenden los demás.
– ¿Es más fácil solucionar una teoría matemática o una relación entre cuerpos reales?
– Qué pregunta. Yo me he inventado mis propias matemáticas y he conseguido resolverlas. Es gracias a intentar entenderlas como consigo resolver el conflicto de los cuerpos físicos reales. Escribir sirve como terapia, como ejercicio, cuando en el plano físico no es suficiente. Es donde estoy todo el rato, relacionándome. Los motores de nuestra vida son la muerte y el sexo y si no lo entiendes estás perdido.
– ¿Ha parado en este tiempo?
– Sí y no. La otra vez estaba en una vorágine de creación súper bestia. Ahora estoy sobrepasada laboralmente. Con las presentaciones, casi cada día fuera de casa, tengo promos, estoy preparando la gira de teatros… Casi paso el día trabajando en eso y echo de menos pararme y escribir. Ahora mismo estoy en el estudio en proceso de creación. Saco huecos, pero no tanto como me gustaría.
Juanjo Santamaría
- ¿Cual es la propiedad que más le seduce de todas las que ha plasmado?
- Releyéndolo me he dado cuenta de la prisa y urgencia con que vivimos las cosas y el miedo a que dejen de suceder. Lo que más me seduce ahora es la consciencia. Cuando más consciente eres y más estás en el presente, más entiendes tu cuerpo de verdad, más allá de lo estético. Tu piel, tus latidos, tu respiración. Y si estás en el presente solo puedes vivirlo. No puedes tener el miedo ni el reproche del pasado. Dejarte llevar por lo que estás viviendo, porque igual que eso pasarán otras cosas. Ha sido como el aprendizaje que he alcanzado.
-No parece sencillo conseguirlo
-Hay un poema que es 'En dos', sobre un cuerpo que te habla, que quiere ver a una persona, «pero este cuerpo idiota no se entera, por suerte». Si solo le prestas atención a tu cuerpo, si estás en el tacto, en la risa, en la escucha, es la plenitud. Pero es dificilísimo. Intento cada vez ir más al presente. Es una tarea que se resuelve al final de la vida.
– Dice que volver a las salas supone recuperar el ritmo y la intimidad
– Hemos tocado tantísimo este año en festivales que la presentación del disco se ha dado así. A mí me encanta ese formato, pero son 50 minutos o una hora. Apenas hablo porque es tiempo que quitar de la música; vas haciendo un tetris y da sensación de que todo es explosivo. Pero en esta gira vamos con un planteamiento de casi dos horas, empezamos desde abajo hasta que llega lo fuerte, pero también hay lugar para el recogimiento. Para nosotros es una pasada y hay una conexión muy bestia. Volver a lugar pequeño lo agradecemos mucho. Que el escenario sea nuestro todo el rato.
- ¿Lo pasan tan bien como parece?
- Sí. El otro día a Manuel Cabezalí una persona que no está relacionada con la música le decía, os lo pasáis tan bien? Y luego lo hablábamos, habrá quien lo utilice como pose, pero nosotros, lo sentimos de una forma súper intensa y preciosa. Cuando les miro y veo lo que pasa, me emociono muchísimo. A veces tira uno, luego otro, todos nos sumamos… Me quedaría a vivir. Yo no sé mentir y menos ahí. Se me nota mucho por suerte y por desgracia.
– «La veloz sabiduría de una persona joven que ha vivido mucho». Así habla de usted Ben Clark en el prologo.
– Es Ben Clark. Yo no puedo decirle nada. Creo que sí es así. Una de las cosas que intento contar sobre el proceso creativo es que para escribir lo primero es vivir. Si no cuidas, no tratas bien, no destrozará a alguien alguna vez...no tienes de qué escribir.
¿Se ha ido a Finlandia por amor, como escribe?
– No, pero sé de lo que te hablo. Sé lo que es tener un amor para toda la vida que dura un par de días.
–¿Qué le va a pedir a los Reyes?
- Le voy a pedir más conciertos, más discos, más inspiración y más tiempo para estar con mi hijo, hacer más canciones y La Paz en el mundo. Y que de verdad este gobierno de coalición tan precioso sea real y nos traiga muchos caramelos, muchas cosas buenas y pocos recorte social.
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