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WSP es uno de los referentes mundiales del ámbito de la consultoría y la ingeniería. Con una cartera de clientes envidiable por todo el planeta, ... la compañía mantiene su sede en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan) con más de 200 trabajadores. En España acaba de incorporar a otros 250 empleados tras adquirir la firma 1A Ingenieros. El director general de la organización en el mercado nacional, Manuel Pérez (Santander, 1969), explica que esta compra abre importantes oportunidades dentro del ámbito del mercado eléctrico regulado.
–¿Qué oportunidades abre para WSP Spain la compra de 1A Ingenieros?
–Fundamentalmente dos. Una, las más obvia, es acercarnos aún más al mercado de la energía, aunque ya había estado presente en nuestra operación entre 15 y 20 años. Sobre todo estábamos inmersos en el mundo de la generación. Hacíamos diseños e ingeniería de la propiedad de parques eólicos e instalaciones fotovoltaicas. La compra de 1A nos abre el mercado de la distribución, de la transmisión, de la descarbonización industrial o la movilidad eléctrica. Nos expande el mercado de la energía en muchos más conceptos. En ese sentido, el mundo de la generación es el que ha concentrado la mayor inversión en España en los últimos años; pero realmente lo que creemos que se va a producir a futuro es que la distribución e instalaciones de redes se va a convertir en un elemento clave. La eficiencia energética, la seguridad del consumo... 1A nos aporta experiencia en este tipo de campos, por lo que añadimos esas capacidades a nuestro entorno.
–Al hilo de estas oportunidades en la distribución, ¿es posible que este negocio se abra a nuevos actores o los actuales están bien afianzados?
–Creo que los actores que operan en este mercado regulado están bien consolidados. Hay un plan muy estable de Red Eléctrica y las compañías están muy bien asentadas, con mucho poso y recorrido internacional. En ese sentido el mercado está bien cubierto.
–¿Se consolidará en España un precio bajo de la luz con el aumento de energía renovable?
–La llegada del precio al consumidor muchas veces no depende tanto del mercado eléctrico. Sí que nos espera una cierta estabilidad siempre y cuando las condiciones geopolíticas lo permitan. Creo que depende más de esto que del mercado eléctrico en sí mismo, que se mueve por otros parámetros. Este año ha sido un ejercicio de precios muy bajos, rozando el cero porque ha habido mucha lluvia, viento y sol. Entonces se puede producir a bajo precio. Si hay estabilidad geopolítica sí habrá estabilidad. El mercado energético está bien orientado para estar estable.
–Con una red de distribución robusta y este incremento de generación renovable barata, ¿en qué posición se encuentra España para poder atraer o relocalizar industrias?
–En una posición muy buena. Justamente esa es la clave para nosotros. Las compañías son muy robustas, que ahora saben que deben invertir en esa red de distribución. Si somos capaces de dar al inversor extranjero la seguridad que le garantice que va a tener una energía estable, certificada renovable, se consolidará la ventaja que ya surge. Hay multitud de inversión extranjera que viene buscando esa garantía. Hablamos de centros de datos, fábricas en torno a la nueva industria de automoción eléctrica, toda la industria en torno a los procesos de descarbonización... Todos persiguen esa estabilidad garantizada a precios competitivos. Eso se lo podemos ofrecer. Estamos al inicio de un momento dulce y hay que aprovechar esas inversiones que están viniendo. Ha habido otras veces que el mercado internacional genera riesgos, ahora trae unas oportunidades fundamentales que ya se están plasmando y hay que aprovechar como país.
–¿En qué situación se encuentra Cantabria en todo este contexto?
–Curiosamente, en este mercado que menciono la regionalización es difícil. Al final la inversión que viene depende de muchas cosas: suelo disponible, puntos de conexión disponibles, dónde tengas la garantía... Para estar en una posición buena tienes que contar con todo este compendio. España como país sí que es un ente por su entorno regulador, pero la diferencia entre regiones es difícil. Vemos inversiones en muy diferentes territorios por muy diversos motivos. Puede incluso que una determinada inversión traccione otras, con la llegada de otros proyectos en torno a una industria, por ejemplo. Sí que los proyectos de hidrógeno que están saliendo los vemos muy vinculados a un elemento industrial que tire de ellos y consuma. La clave en todo esto es la inversión industrial que arrastra el consumo eléctrico.
–¿Cuál es la evolución de la compañía en los últimos años y que peso sigue teniendo la sede cántabra en todo este proceso?
–La evolución ha sido creciente y constante. La última vez que hablamos fue en 2021 –en otra entrevista con El Diario–. Por aquel entonces teníamos un plan estratégico que trataba de posicionarnos por encima de los 500 empleados en toda España. Ahora superamos los 600. Lo siguiente es consolidar el paso que hemos dado con 1A: el de añadir casi un 35% más de facturación y volumen de operación. Es algo a digerir. Nuestro planteamiento entre 2025 y 2027 pasa por superar los 1.000 empleados. Creemos que la parte de inversiones del país cuadra perfectamente con el rango de servicios que ofrecemos y hay mercado suficiente para que lleguemos a esos volúmenes. Por tanto, el plan es expansivo. En cuanto a las cuatro áreas que trabajamos: en transporte e infraestructuras llevamos ya muchos años operando y seguimos creciendo poco a poco: con la última operación hemos dado un empujón muy fuerte al mercado de la energía; en edificación casi hemos duplicado nuestro negocio en los últimos dos años, con la edificación industrial como punto fuerte, data center o industrias de alta cualificación. Por último, el área medioambiental es básica y todos los países siguen invirtiendo. Respecto al peso de Cantabria, es para nosotros la base y nuestra historia. Aquí nacimos y aquí estamos. La geografía de las empresas ha cambiado, pues la localización es mucho más arbitraria. La gente teletrabaja mucho o se mueve de sede. Tenemos oficinas prácticamente por todo el oeste peninsular y la gente se localiza donde más le interesa. Ahora mismo en el Pctcan hay casi 200 personas, pero la localización pasa casi por darle facilidades al talento para que trabaje donde quiera. La vinculación con Cantabria va a seguir, pero la geolocalización de las compañías cada vez será más difusa.
–¿Qué sensaciones pulsa entre los empresarios españoles?
–Creo que es un momento bueno. A nivel general creemos que la economía es razonable. Estamos viendo las oportunidades comentadas, que incluso por circunstancias geopolíticas sitúan a España en buena posición. Los principales riesgos los vemos desde el ámbito regulatorio. Nuestro mayor miedo es que el entorno no sea estable. No obstante, el mayor riesgo que afrontamos todos es la falta de personal. Creo que es algo general. Nosotros ha habido momentos que hemos tenido más problemas para encontrar gente que para captar proyectos. El mayor reto es tratar de adaptar el mercado floreciente que tenemos a los recursos humanos disponibles. Curiosamente España vuelve a posicionarse bien en este sentido. Nosotros, que operamos de manera internacional, somos en España los que menos dificultades tenemos para el acceso al talento frente a colegas holandeses o alemanes.
–¿La solución a la problemática del talento pasa por un reciclaje profesional o por una transformación del sistema educativo nacional?
–No hay medidas mágicas. La parte educativa es básica. Hay que hacer un análisis de si estamos avanzando hacia el modelo que queremos. Si avanzamos hacia el lado positivo. Seguramente lo hemos hecho en muchas cosas, pero en otras no tanto. Nosotros vivimos mucho por ejemplo de perfiles matemáticos y científicos. Esos perfiles requieren una formación basada en el conocimiento, no sólo en capacidades. La pregunta es si eso se está consiguiendo con los cambios en los últimos años. Luego, el mercado laboral ha mejorado mucho, pero hay que seguir motivando a la gente. El paradigma que tengo es que la gente venga a su trabajo a hacerlo bien. Tenemos entornos en el país más abiertos y compatibles con la vida diaria. Cuando tengamos esas dos cosas, tendremos más participación en el mercado. También hay un elemento fundamental que es la recompensa: hay que equilibrar el trabajo con la sensación de que no obtiene esa recompensa, ya sea salarial o de otro tipo. Tenemos que repensarlo como sociedad.
–¿Cómo está cambiando ya la inteligencia artificial el mercado?
–Es algo que está ya ahí. Curiosamente en cuestiones que no pensaba. Para mí el cambio fundamental ha sido la conceptualización de procesos complejos, no sólo en cuestiones básicas. Nos está ayudando a redefinir y aplicar cuestiones de alto nivel. La IA en mano de profesionales expertos aporta mucho valor al trabajo. Cuando conceptualizas una obra o una inversión industrial es muy útil, es literalmente un ayudante más. Esa es mi sorpresa al menos, ese aporte que tiene en tareas de alto valor añadido o labores de Dirección.
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