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La industria cántabra vuelve a ser protagonista en el panorama automovilístico internacional. La empresa Maflow, perteneciente al grupo polaco Boryszew SA, ha sido seleccionada por ... Nissan Motor Corporation como proveedor exclusivo en España del sistema de aire acondicionado para su plataforma P-33B, que corresponde al emblemático modelo Qashqai.
Este acuerdo estratégico contempla el suministro de componentes tanto para las versiones de combustión como para las motorizaciones eléctricas e-Power, que serán ensambladas en la planta que Nissan tiene en la localidad Sunderland, Reino Unido. El contrato se erige como un paso decisivo que consolida la posición de Maflow en el ecosistema de proveedores de primer nivel del sector automoción y refuerza la colaboración tecnológica entre ambas compañías, explican desde la organización, con fábrica en el Polígono de Guarnizo. En la actualidad cuenta con 130 trabajadores y una facturación en 2024 próxima a los 17 millones de euros.
130 trabajadores
tiene la fábrica de Maflow situada en el Polígono de Guarnizo.
17 millones
facturó la fábrica cántabra durante el pasado ejercicio.
Para afrontar este nuevo reto industrial, Maflow realizará una importante inversión en nuevas tecnologías, incorporando soldadura automática, robótica avanzada y procesos de automatización integrados con inteligencia artificial generativa. Estas mejoras no solo permitirán alcanzar los exigentes estándares de calidad de Nissan, sino que posicionan a Maflow como una empresa puntera en la transformación digital del sector, presume. De hecho, el importe aproximado de las mejoras alcanzará los cinco millones de euros.
Inversiones para el plan Maflow acometerá inversiones en robótica y soldadura, entre otras, por cinco millones de euros
Satisfacción La compañía presume de que el acuerdo le sitúa como firma puntera en la transformación del sector
Este hito tiene un impacto directo en Cantabria, ya que los componentes clave del sistema de climatización del Qashqai serán fabricados en la comunidad autónoma, «poniendo en valor la capacidad productiva, el talento industrial y la apuesta por la innovación que caracterizan al tejido empresarial cántabro», asegura la compañía.
Desde la dirección de Maflow se ha querido destacar el papel de Sodercán y del Gobierno de Cantabria, cuyo apoyo ha sido fundamental para que este acuerdo internacional se haya concretado. La colaboración público-privada se presenta, una vez más, como catalizador del crecimiento industrial y de la atracción de proyectos de alto valor añadido, opinan desde Maflow.
«Este acuerdo refuerza la alianza entre Nissan y Maflow y abre una nueva etapa de oportunidades para nuestra planta en Cantabria. Es también un reconocimiento a la excelencia técnica de nuestro equipo y a nuestra visión de futuro basada en la automatización y la sostenibilidad», apunta la empresa.
Con este anuncio, Maflow se consolida como pieza importante en la cadena de suministro de vehículos electrificados en Europa, aportando soluciones tecnológicas innovadoras desde Cantabria hacia el mundo.
Esta nominación por parte de Nissan se suma a la ya obtenida del Grupo Volkswagen, que ha confiado en Maflow como proveedor para su plataforma de vehículos eléctricos MEB 21, cuyo lanzamiento está previsto para febrero de 2026. Este doble reconocimiento por parte de dos referentes mundiales del sector automoción no solo valida la capacidad técnica y de innovación de Maflow, sino que consolida su papel como socio estratégico en el impulso de la movilidad sostenible del futuro, en un momento de encrucijada sectorial respecto al proceso de descarbonización y la demanda del mercado.
La industria cántabra de componentes, que supone más del tercio del Producto Interior Bruto (PIB) sectorial de la Comunidad, tiene en la coyuntura internacional actual diversos desafíos y oportunidades de cara al futuro. El primero, evidente, el impacto que acarrearán las medidas proteccionistas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que plantea aranceles del 25% para los automóviles que no se fabriquen en Estados Unidos. Más allá de las exportaciones directas desde Cantabria al otro lado del Atlántico, sí que el efecto se notará en los fabricantes y marcas, con un incremento de costes. Por otro lado, el propio laberinto de la automoción europea, con una mayor regulación e impulso a la electrificación que ni el mercado ni las fábricas pueden digerir. Unas restricciones autoimpuestas que han derivado en una pérdida de competitividad en relación a las importaciones chinas. En la otra cara de la moneda, oportunidades que se abren. Tal y como explicó El Diario hace dos semanas, las plantas cántabras especializadas en la fabricación de componentes para el automóvil empiezan a explorar si sus tecnologías pueden tener una naturaleza dual. Es decir, si encajarían en el ámbito de la defensa, ahora que la Unión Europea ha dejado clara su estrategia de rearme para gozar de autonomía en este área, con el consiguiente incremento presupuesto de los socios de la UE. El sector evalúa de forma interna qué capacidades pueden ser extrapolables.
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