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Eneko Lira era vecino de Argoños. DM
Un guardia civil por vocación, que «siempre ayudaba a los demás»
Obituario | Eneko Lira

Un guardia civil por vocación, que «siempre ayudaba a los demás»

Ana Cobo

Santoña

Lunes, 24 de marzo 2025, 07:27

Para Eneko Lira ser guardia civil fue alcanzar un sueño que anhelaba desde niño. Su vocación siempre fue ayudar a los demás y encontró en esta profesión de servicio público la manera de hacer el bien y de proteger a quienes más lo necesitan. Su fallecimiento, a solo un día de cumplir 37 años, truncó la brillante carrera de este joven, nacido en Barakaldo, pero que se trasladó con su familia a vivir a Argoños con seis años.

El pasado 19 de marzo se cumplió un año de la trágica muerte de Eneko. Perdió la vida, junto a otro agente, cuando, en un control rutinario de tráfico, un camión les arrolló en la autopista AP-4 a la altura de la localidad sevillana de Los Palacios. En este grave atropello fallecieron también otras cuatro personas y otros tres guardias civiles resultaron heridos.

La muerte de Eneko, que estaba casado, causó una profunda conmoción en Argoños, el lugar en el que creció, y en las localidades próximas de Noja y Meruelo, donde forjó grandes amistades en su etapa de estudiante y como jugador de fútbol en equipos de categorías inferiores del Noja. Cuando falleció los medios de comunicación aludieron en las noticias a su origen vasco, aunque prácticamente toda su vida transcurrió en Cantabria. Es por ello que su familia, con motivo del primer aniversario, quiere tributar su memoria, dando a conocer la figura de un hombre que «había nacido para hacer el bien».

Para ello no le importaba si llevaba o no puesto el uniforme. Y es que pocos saben que Eneko, estando fuera de servicio, salvó a dos ancianos cuando su vivienda se incendiaba en Argoños. Fue el 28 de octubre de 2018. No dudó ni por un instante en tirar la puerta para acceder a la casa en llamas y rescatar a una mujer de 76 años en silla de ruedas y a un hombre de 81 años, que estaba tirado en el suelo. Por aquel acto heroico se le concedió la Cruz al Mérito de la Guardia Civil con Distintivo Blanco. Entonces, no transcendió su nombre al estar destinado en el Servicio de Información.

Eneko ingresó en la Guardia Civil en el 2015. Antes, se licenció en Diseño y Publicidad sin llegar a ejercer, ya que su vocación era otra. Decidió incorporarse primero al Ejército. Estuvo de misión en Afganistán, por lo que recibió una medalla de la OTAN. Formar parte de la Guardia Civil siempre fue su deseo y en poco tiempo aprobó la formación para ser cabo. En febrero de 2023 entró – tras quedar primero de su curso – al Grupo de Acción Rápida (GAR), una unidad, con sede en Logroño, especializada en operaciones que entrañan gran riesgo o requieren de una inmediata respuesta. Su presencia aquel terrible día en Sevilla era una actuación puntual.

«Eneko amaba su trabajo. Aunque muchas veces era duro, disfrutaba al máximo de formar parte del GAR». Nunca dejó de instruirse porque quería llegar lejos en el Cuerpo. Aunque su profesión le obligaba a estar lejos de Cantabria, siempre que podía regresaba a Argoños a ver a su familia y a sus amigos de toda la vida. «Era querido por su sencillez y bondad. Era de esas personas que todo el mundo quiere tener a su lado».

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