Uno de los aspectos de la vida que más ha cambiado es el tecnológico. Cada día la mano del hombre participa menos directamente en los ... diferentes procesos industriales y en la vida en general, la actividad diaria está planificada, dirigida y realizada por máquinas, y lo más ininteligible nos lo puede proporcionar la técnica, gracias a ella se afirma que en los últimos 50 años hemos avanzado más de lo que se avanzó en los últimos 5.000.
Todo ello ha incidido en nuestro comportamiento, y lo ha cambiado aunque lentamente, pero ni la familia como tal, ni la relación específica de pareja, ni los hábitos de la juventud, ni de la vejez, son homologables a los de hace solamente, 75 años.
Los dos hechos sustanciales que marcan el itinerario de la vida, nacimiento y muerte, tenían lugar en el seno de la familia, donde crecía y se desarrollaba el niño, dentro de un nutrido grupo humano en el que el abuelo participaba y era además un referente, había normas explícitas, cada uno tenía su papel desde el que interactuaba. Todo estaba como protocolarizado, ir a la escuela, trabajar, la mili generalmente teniendo pareja, casarse a la hora de licenciarse, seguir conviviendo con los padres hasta tener su propia casa: los raíles estaban claramente diseñados y generalmente se respetaban.
No era excepcional que, en la década de los 50 en muchos pueblos de la España profunda no se conociera la existencia del bachiller como tal, incluso que ninguno de sus vecinos tuviera el honor de haber pisado un instituto de 2ª Enseñanza, y menos una universidad. El seminario casi era la única salida que permitía cierta formación.
El desarrollo industrial tardío y la desruralización, son los referentes del cambio que culminó con las migraciones, el mayor bienestar económico y la mecanización agraria, con el cultivo del regadío, y el abandono de los barbechos.
Las familias pasan de extensas a nucleares, se sitúan en viviendas donde los espacios pequeños no permiten la convivencia de todos, surgen las residencias de la tercera edad y las guarderías, se multiplican los institutos , junto a los centros de formación profesional, se cuadruplica el número de universidades, y en pocos años, los jóvenes matriculados en bachillerato y universidades, se sitúan en los primeros puestos de Europa.
La familia ya no es la clásica, tienen menos contacto entre sus miembros y son más impersonales, la comunicación es mucho más escasa, incluso se desconocen los problemas específicos de cada miembro, y generalmente todos nos preocupamos menos de todos.
Enraizado en esta familia, desagregada y en ocasiones injertada, con escasas raíces, se sitúa una parte de la juventud desgobernada, en la búsqueda de identidad, manipulable, en ocasiones solitaria y resentida, en otros casos, rebelde, inconformista, generalmente mal informada, que en la búsqueda de su identidad se encuentra con el alcohol.
El alcohol es la droga más cercana, conocida, barata, e incluso familiar, con la que convivimos desde que nacemos, que todos conocemos, y que es la protagonista de todos los eventos, desde los bautizos, comuniones, hasta las fiestas del lugar.
Hoy su consumo supone el primer problema de salud mental en nuestro entorno, porque más de dos millones de españoles tienen problemas con el alcohol, porque el 12% de las hospitalizaciones por intoxicación etílica los fines de semana lo son, por jóvenes entre 12 y 18 años, porque cada día se empieza a beber antes, actualmente alrededor de los 14 años, (se ha asistido a comas etílicos a niños de 11 años), porque las chicas beben más que los chicos, porque uno de cada tres jóvenes bebe cada fin de semana, porque 8 de cada 10 jóvenes declara haber bebido la última semana, y porque el botellón, en el fondo, ha demostrado, que existe un nuevo camino en la forma de relacionarse los jóvenes.
Imaginemos un joven tímido, aislado, rebelde, contestatario, etc, todos ellos saben que el alcohol les desinhibe, les coloca, les gratifica, provoca unas sensaciones, en principio agradables, se sienten más seguros, resueltos, capaces e incluso valientes.
Es una forma de beber singular, se acercan al alcohol de golpe, bruscamente, se colocan en minutos, y generalmente sin otro tipo de drogas.
Tiene como positivo que el alcohol no mata, y que en consecuencia hay un tiempo en el que se puede intervenir recuperándole hospitalariamente, en 8 o 10 horas.
No es fácil cambiar hábitos y más si son gratificantes, agradables, pero no es menos cierto que si estos llevan al deterioro, incluso a la destrucción, bien del curriculum o de la salud, hay que poner imaginación y tratar de resolverlos.
A los jóvenes les atrae el juego, la diversión, el riesgo, la participación en grupo, el encuentro con los demás, démosles pues deportes de todo tipo, que puedan elegir, abramos centros deportivos para baloncesto, gimnasio, cine, baile, etc., y pongámoslos a su disposición entre las 00.00 y las 5.00 de la mañana.
Y en la edad infantil es preciso llevar a los colegios el conocimiento del alcohol como sustancia tóxica, y perniciosa, y hablarles de las consecuencias, primero para la salud, y segundo para la sociedad en general, como los accidentes, las peleas y la dependencia.
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.