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MARCOS MENOCAL
Viernes, 14 de abril 2017, 07:34
"¡Que sí. Que lo hacemos, venga¡", se escuchó retumbar en la noche. La voz de Pablo Criado bramaba en una de las 42 colinas ... de Keeswick. Se dirigía a sus dos compañeros de aventura, Tito Parra y Julián Morcillo, que junto con él son los únicos españoles que han intentado el reto del 'The Bob Graham 24 hours' y desde este fin de semana también, los únicos que tienen ya el título de 'Sir' tras haberlo conseguido con éxito. La hazaña consiste en ascender las 42 colinas que rodean el 'Lake distric', junto localidad inglesa de Keeswick, al norte de Manchester, en menos de 24 horas; 116 kilómetros y 17.600 metros de desnivel acumulado. A Pablo Criado incluso le sobraron treinta segundos. "El final ha sido una agonía. Ha habido momentos que no creíamos que lo hacíamos y otros que sí... Los últimos seis kilómetros han sido a morir", señala el cántabro.
El honor es para los ingleses algo que no caduca y por eso este peculiar desafío se basa en la palabra, la del montañero. "Cada uno de nosotros hemos certificado el paso por las cumbres de los otros dos. Se marcan los pasos y eso es lo que confirma que has conseguido el reto", explica Criado, el mismo que faltando dos picos se dio cuenta de que el final iba a ser agónico, pero animó a sus compatriotas. Una contrarreloj después de un día sin parar de correr por la montaña. "Ha sido más duro de lo que pensábamos. Sin conocerlo y al primer intento hay pocos que lo hayan conseguido", indica con esa risa pícara perenne que tienen los aventureros satisfechos.
Certificar con la palabra
Ahora sólo les queda -a los tres- comunicárselo a los miembros del prestigioso club y disfrutar de la hazaña. "Ha sido algo único, distinto a todo lo que he hecho antes". Ahí es nada. El grado de dificultad ha sido máximo. Así se lo hicieron saber los vecinos cuando llegaron la víspera a Kesswick. "Nos dijeron que a la primera era imposible. Cuando llegamos no se lo podían creer". Pronto se dieron cuenta de que lo que habían imaginado se quedaba corto y que el plan establecido se convertiría en papel mojado. "El primer parcial pensábamos hacerlo en tres horas y tardamos cuatro y media. Allí empezamos a pensar que esto iba a ser muy complicado", recuerda Criado. Rocas, fango, más barro de lo normal, lluvia, frío... Y hasta sol. "Vimos el sol, algo difícil en Inglaterra, pero también pasamos por zonas donde metíamos las piernas hasta las rodillas... Las colinas no son muy altas; ves 300, 400 metros, pero es que hay que subirlas en línea recta", explica Criado.
Lo que nunca olvidará será la última bajada. "Todo el mundo ha visto esa carrera en la que los ingleses corren detrás de un queso y bajan a todo correr, pues así hicimos con 23 horas en las piernas...". Todas las penurias quedan en un segundo plano, después de lograr el objetivo. Treinta segundos bastan para lograr el honor. En la meta, a Criado y sus compañeros les llovieron las proposiciones. "Nos dijeron que en Gales y en Irlanda hay dos muy parecidas, así que volveremos para hacer la trilogía". Vuelve a sonreír. Lo suyo no tiene cura.
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Ana del Castillo
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