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María de las Cuevas
Domingo, 14 de mayo 2017, 07:57
La inercia al caer de una motocicleta desplaza el cuerpo varios metros, lo expulsa de la vía; éste se desliza hasta encontrar un objeto que ... lo bloquee, rebote o, si tiene peor suerte, pase por debajo del guardarraíl, por esos 50 centímetros huecos que quedan bajo la barra metálica, de forma que todo lo que sobresalga será seccionado, «ya sea el pie, la pierna o la cabeza... lo que sobrepase», explica Jesús Marrón, de la Unión Internacional para la Defensa del Motociclista en Cantabria.
«Los que salimos a pasear en moto los fines de semana miramos a los guardarraíles con miedo. En días de viento y agua sabemos muy bien lo que puede pasar como te caigas y tengas la mala suerte de impactar contra uno de ellos, aunque circules despacio», continúa Jesús, que ha coordinado las movilizaciones en la región contra estas «guadañas de la carretera».
Este peligro existe aún cuando la velocidad de circulación no supere los 50 kilómetros a lo hora, como ocurrió en el último fallecimiento en las carreteras de Cantabria de un motorista que chocó contra un quitamiedos, el pasado 17 de abril, cerca de Valderredible. El motorista, de 40 años y residente en Vitoria, circulaba por la CA-274 y falleció a causa del impacto con el elemento metálico, que le hizo perder mucha sangre y los efectivos médicos de urgencia que acudieron al lugar no pudieron hacer nada.
No fue la única víctima en estas circunstancias en abril. Según el Estudio Aproximación Accidentalidad de Motociclistas, el pasado mes fallecieron 38 motoristas en España, y en el 16% de los casos intervino el quitamiedos «de forma lesiva». «Un total de siete muertes que podrían haberse evitado», como sostiene el organismo que trabaja por avanzar en los derechos de Seguridad Vial de los vehículos a dos ruedas.
Ante esta situación, la Unión del Motociclista reclama celeridad en el trabajo de sustituir el actual modelo de quitamiedos por el Sistema de Protección de Motoristas (SPM), sobre todo en los puntos críticos de la red de carreteras, como así lo contempla la norma Orden Circular 35/2014, una reforma que no debe esperar obra nueva o restitución.
«El derecho a la seguridad está recogido en la Constitución Española, sin embargo, se observa todavía la barra metálica sin protección para motoristas localizada en puntos de riesgo, como curvas cerradas, con el consiguiente y demostrado incremento de daños y lesiones en caso de salida de la vía», denuncia Juan Carlos Toribio, Jefe del Departamento de Seguridad Vial de la Unión Internacional para la Defensa de los Motociclistas.
- 38 víctimas mortales se registraron por accidente de moto en las carreteras de España el pasado mes de abril. En el 16% de los casos intervino el guardarraíl.
- En Cantabria la última víctima mortal a causa del impacto del motorista contra un guardarraíl ocurrió el 17 de abril en Valderredible.
- Reforma. El sistema de protección de motoristas cubre los postes del guardarraíl con una barrera continua que permite que el cuerpo rebote al impactar.
- Presupuesto. El Ministerio de Fomento ha incrementado el presupuesto para la implantación del SPM, que asciende a los 16 millones de euros en 2017.
«Que para proteger a unos en este caso los vehículos, no se perjudique a otros», reivindica Toribio, que también insta a que «las autoridades competentes procedan rápidamente a su reforma».
La nueva barra se instala en la parte superior e inferior de las biondas, de conformidad con la norma EN 1317 con el fin de reducir las consecuencias de los accidentes para todos los usuarios de la carreteras.
Si bien, este año hay que celebrar que el Ministerio de Fomento ha anunciado un presupuesto de 16 millones de euros para la renovación de los guardarraíles en toda la Red Nacional de Carreteras del Estado, «un hecho histórico, que salvará muchas vidas y evitará sufrimiento e injusticia», señala Antonio José Santiago, delegado en Cantabria de la asociación de motoristas.
No obstante, se plantea un problema: «Las comunidades autónomas con la competencia en carreteras transferida no tienen planes para acometer estos cambios», denuncian desde la organización.
"Llega 10 años tarde"
En el caso de Cantabria, se cuenta con el presupuesto más elevado del país para acometer la reforma de los guardarraíles. La cantidad asciende a 2.704.500 euros. Pero algunas víctimas lamentan que llegue tarde.
«Para mí, esta reforma del guardarraíl llega con 10 años de retraso», considera Óscar Laguna. Él no perdió la vida en el accidente, pero sí la pierna izquierda y la otra quedó gravemente afectada, con un pie equino. Circulaba con su moto desde Unquera hacia Los Corrales de Buelna, cuando la moto de otro compañero de viaje le tocó la rueda al tomar una curva en Caviedes. Un fallo humano. A la velocidad a la que circulaba, su cuerpo salió despedido e impactó contra el guardarraíl.
«De no haber existido el guardarraíl no me hubiera hecho ni un rasguño, en cambio perdí la pierna. Casi no lo cuento, casi me desangro en la carretera. Nunca perdí el conocimiento, lo recuerdo todo. La UVI llegó una hora tarde, pero llegó. Me salvaron la vida y hoy puedo contarlo. Han sido años de muchas lágrimas por no poder soportar tanto dolor, y creo que tengo el umbral alto. En la operación número 15 decidí dejar de contarlas. He estado tres años en silla de ruedas y aprendí otra vez a andar, como un bebé».
Óscar recuerda que no perdió los nervios, era muy deportista y la sangre le bombeaba despacio. «Pensar en mi hijo cuando me estaba desangrando fue lo que me dio fuerzas», asegura. Ha sido un proceso de recuperación largo, con una dura rehabilitación, que ha ido superando con la ayuda de personas como Carmen Grande, fisioterapeuta del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, que preside la Asociación de Amputados de Cantabria. «Carmen, con un carácter fuerte, me ha animado a sacar fuerzas cuando creía que no podía continuar, es como una segunda madre para mí».
Una vda partida en dos
Era un día lluvioso de abril, en Bárcena de Pie de Concha. La carretera estaba mojada cuando José Manuel Cruz conducía su coche de alta gama y perdió el control en una curva. El vehículo rebotó contra el quitamiedos, que se introdujo por el hueco del guardabarros y el perfil de acero entró en el interior y «como un cuchillo, me arrancó la pierna de cuajo». Explica que, «el quitamiedos evitó que me cayera a un prado, mucho peor el remedio que la enfermedad».
El duro golpe supuso un cambio de vida: «Pasé de viajar por todo el mundo a aprender a manejarme con con un muslo de 20 centímetros. Al fin y al cabo, a mí me pasó a mis cincuenta años, esto a los 20 es más duro porque te parte la vida en dos».
Para esta víctima, la reforma llega tarde y avanza lenta. Cruz opina que hay «intereses creados que no quieren cambiarlo porque no se entiende que hayan puesto en carreteras nuevas el mismo sistema. Se trata de un mal diseño implantado en todo la red de carreteras y se avanza lento en su reforma».
«Lo que más me preocupa es que no hay ayudas, de forma que si no tienes una economía que te respalde, las prótesis y las revisiones son muy caras. Para tener un poco de calidad de vida es necesario tener ahorros que lo soporten».
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Ana del Castillo
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