Secciones
Servicios
Destacamos
Tengo que admitir de entrada que no me gusta el fútbol. No hablo del deporte en sí, que tampoco es que me emocione, la verdad, ... sino de todo el conglomerado de negocio, espectáculo y hasta fenómeno de masas que lo rodea. La imagen de agresiones (a los árbitros, a los hinchas de otros equipos incluso en categorías infantiles o a los propios futbolistas), las cantidades desorbitadas de dinero que se mueven y el comportamiento sospechosamente 'mafioso' de los dirigentes de algunos clubes e instituciones relacionadas con el fútbol hacen que todo ese mundillo me provoque bastante rechazo. Sin embargo hay una cosa que siempre le agradeceré al fútbol o, más bien, a la información deportiva de la que este deporte, para descontento de muchos otros minoritarios, ocupa la mayor parte: la sensación de normalidad que me proporciona. En estos últimos días la información parece haber entrado en bucle y pasamos de la invasión de Ucrania a los precios de la energía, la huelga de los transportistas y la dramática situación que atraviesan no solo ellos sino muchos sectores productivos. Día tras día. Y una que, a pesar de todo, necesita estar informada va notando poco a poco, a medida que transcurre el noticiario, que el corazón (yo lo noto más bien en mis tripas) se le va encogiendo… Hasta que llega la información deportiva y es entonces, cuando oigo hablar de la selección, del derby o del PSG que la sensación de angustia se va disipando en esa cotidianidad que nos ofrece el fútbol. Y pienso que mañana será otro día y que, como dice Simeone, habrá que ir «partido a partido».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.