Secciones
Servicios
Destacamos
Con el intento de presentar como depuración de responsabilidades por el fiasco de los trenes el cese de dos mandos técnicos, uno en edad de ... jubilación y otro a punto de ser trasladado a otro puesto, el Gobierno de Pedro Sánchez ha cometido un error aún mayor que el de la ocultación durante dos años de la equivocación respecto del encargo de los trenes al fabricante con medidas inadecuadas. El Ministerio ha sumado así, al grueso error inicial, a la falta de seguimiento político posterior y al camuflaje añadido durante mucho tiempo del enorme retraso en que se había incurrido, el de una mofa en toda regla a la opinión pública asturiana y cántabra. Es natural que sus gobernantes autonómicos, socialista el de Oviedo y regionalista en coalición con el PSOE el de Santander, hayan elevado el tono contra el Ministerio. El pánico a verse atrapados por el desgaste de lo que universalmente se percibe como un ridículo monumental y de graves consecuencias para la movilidad sostenible en el espacio cantábrico es evidente. Los dirigentes autonómicos han visto completamente alterados sus planes de campaña por un episodio que puede afectar seriamente sus expectativas, máxime cuando los sondeos auguran en ambas regiones resultados muy apretados. Los trenes podrían implicar un descarrilamiento político en toda regla.
Es notorio que, aun sin dar nombres propios, desde ambos gobiernos se apunta ya mucho más arriba, hacia la ministra Raquel Sánchez y su entorno de altos cargos. La única táctica de reducción de daños parece ya un sacrificio político de alto nivel, que transmita la impresión de que el Gobierno de España toma medidas que sirvan para marcar un estilo de hacer política. En próximos días, pues, podríamos presenciar nuevas circunstancias, pues las oposiciones han hincado el diente a este error de bulto en la gestión política (no solo técnica, porque no es técnica ni la ocultación de información ni el intento de eludir responsabilidades de gobierno) y no lo van a soltar.
Al PSOE este asunto se le atraganta por tres motivos. El primero, el esfuerzo diario de desmarque de Miguel Ángel Revilla y el PRC, por lo que se encuentran solos en una posición indefendible. El segundo, que este escándalo se acumula al 'caso Renedo', con nuevas denuncias del PP sobre contratos en ayuntamientos como Piélagos o Camargo. Y el tercero, que ambas cuestiones hacen más pesada la mochila que ya porta el PSOE: el coste de la vida; la reducción de penas a agresores sexuales; la inclusión del lobo en el Lespre; los engorrosos trámites que se les vienen encima a los propietarios de animales domésticos; la conflictividad en la sanidad; el malestar de los docentes por la cabalística administrativa de la Ley Celaá; y el hecho de que el precio que se ha pagado en la reforma laboral por el aumento de la contratación indefinida es una reducción de los horarios, lo que evidencia el problema de legislar voluntaristamente sin tener en cuenta la realidad.
Para el PRC también la situación es delicada. Quedarse sin mejora de Cercanías aún muchos años supone un flagrante incumplimiento del pacto de coalición. Mal puede convencer el PRC al electorado de que después del 28M mantendrá la posibilidad de pactos con unos o con otros, cuando ha ido dando su bendición a incumplimientos del acuerdo con el PSOE. Estaría transmitiendo el mensaje de que la ventaja que le reporta su pacto con los socialistas está por encima de cumplir o no cumplir con los proyectos para Cantabria.
Para la oposición el asunto de los trenes es un regalo preelectoral. Los errores y falsas astucias del adversario ponen en franquía muchos días de labor opositora contundente, que incida en la necesidad de cambiar el ciclo político. Pero, con independencia de los sucesos políticos, lo evidente es que para Cantabria tener unos dignos trenes de Cercanías habrá consumido seis años como mínimo. Es casi imperdonable, por totalmente irremediable.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.