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Honrar a quienes sirvieron a la sociedad es de justicia. Y si su obra queda impresa, aún con más. Eliseo Aja se nos ha ido ... para siempre, aunque quedarán sus enseñanzas. Santander fue su cuna en una familia de padres esforzados que no ahorraron nada para que sus hijos progresasen en su educación. Todos bien dotados de inteligencia, Eliseo, el mayor de cuatro, pronto destacaría. Tenía muy claro que quería estudiar Derecho, partiendo a Valladolid. Antes de acabar la carrera, se decidió por el Derecho Constitucional en un país donde no existía Constitución sino unas rígidas leyes del general dictador. La asignatura se llamaba Derecho Político.
Su disposición de luchar por lo que quería le llevaría muy pronto a Barcelona. Allí le tuteló el catedrático Jiménez de Parga (que militaría después en UCD) y a continuación Sole Tura (que sería un brillante ponente constitucional por el PCE-PSUC y cuyas aportaciones fueron muy abundantes). En el equipo académico de Barcelona, él destacaba y eso que allí había buen número de colegas cualificados. Frente a los que se identifican sólo con el Derecho Constitucional o con el Derecho Administrativo, él encajaba en lo que se califica como Derecho Público, integrador de dos ramas jurídicas.
Junto con otros brillantes catedráticos, creó un anual «Informe de las Comunidades Autónomas». Nos permitía a muchos interesados por estos temas alimentar conocimientos y, también, nuestra pasión por algo que se estaba construyendo paso a paso pero cuyo modelo constitucional y su articulación inicial era claramente un Estado cuasi federal.
Su obra es un productivo esfuerzo para articular mejor el complejo Estado de las Autonomías y ha servido para dotarlo de más racionalidad. Sus tesis, durante tiempo minoritarias, se han impuesto en la práctica tanto a nivel académico como en un estilo de una mayor co-gobernanza y cooperación.
Pero vuelvo a su origen santanderino a cuya madre visitó muy frecuentemente, al igual que a otros hermanos con los que fue piña y ejemplo. Particularmente recuerdo a Amelia Aja que, dedicada al trabajo social, fue aliento y apoyo en mi etapa, lejana pero imborrable, como concejal de Servicios Sociales en Santander. Su vínculo con Laureano Ruiz, excelente maestro de jóvenes futbolistas, es de las parejas más entrañables que conozco en Santander. Volviendo a Eliseo, era una persona muy audaz, echado adelante, apasionado, no encasillándose ni conformándose con escribir algún libro aislado. Seguía construyendo, interpelándose sobre sus propias ideas, en las cuales el estaba siempre en proceso de reconstrucción y avance dándolas más solidez.
Hombre con ideas progresistas, no rehuía ningún debate ni ocasión de explicar sus pensamientos donde fuese. Recuerdo que siendo yo encargado de asuntos autonómicos en mi etapa muy lejana en el Partido Popular, una vez me encomendaron dirigir un seminario en la FAES sobre la materia. No dudé en invitarlo a él y a otros de esas ideas -que en buena parte yo compartía-, en el sentido de que España (decíamos ya entonces) era un Estado plural y muy abierto. De los doce asistentes, Eliseo fue la estrella por la lucidez y la pasión con que razonaba y entraba en dialéctica. No me encargaron organizar allí más foros ni él tampoco sería más invitado, pero mereció la pena que alguna gente relevante de ese partido escuchase esas ideas tan lúcidas como brillantes. Yo aprendí mucho de sus libros y conversaciones y en mi 'Tratado de Derecho Autonómico' hago abundantes citas de él.
Un hombre íntegro, siempre cariñoso, responsable y dedicado a sembrar ideas. La comunidad académica le recordará siempre. También su familia y sus amigos. Gracias por tu legado, Eliseo Aja.
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Ana del Castillo
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