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Mientras familias y empresas pasan apuros por la inflación, gracias a ella el Gobierno de Revilla con el PSOE engorda con 167 millones más, pero ... se niega a reducir la presión fiscal.
El año próximo, el Gobierno regional recibirá del Estado, vía entregas a cuenta, 258 millones más. De ellos, 167 millones proceden del aumento de recaudación por IVA, que ha subido un 12,5% en la región, y del IRPF, que se ha incrementado un 17%. Es decir, de esquilmar a los cántabros.
Al mantener la presión fiscal sobre unos precios que se han disparado y sobre unos salarios que han subido tímidamente, el Gobierno empobrece a los hogares, que pierden poder de compra y a las empresas, que han visto reducida su competitividad, ventas y rentabilidad.
Esto es gravísimo: la coalición PRC-PSOE se comporta como un glotón insaciable mientras las familias y el tejido productivo se quedan escuálidos por el efecto perverso de la inflación y el mal gobierno.
Porque esa es la realidad de la calle hoy: la de las familias que no llegan a fin de mes ahogadas por la subida de los suministros básicos, las hipotecas y el inicio del curso escolar y la de un tejido empresarial acorralado por la crisis energética, los costes de producción y una fiscalidad insoportable.
Miles de transacciones que se realizan al día en Cantabria con el IVA llenan el cofre de los gobernantes y vacían la cartera de los ciudadanos sin más causa que un IPC galopante. En cuanto al IRPF, está claro que el mismo ingreso del cántabro en euros, compra ahora menos bienes o servicios que antes.
Su renta real ha caído y, en este contexto, parece razonable y también urgente que el Gobierno les devuelva lo que han pagado de más y alivie los efectos de la inflación, deflactando la tarifa autonómica del IRPF para las rentas inferiores a 60.000 euros. Eso es lo que pide el presidente Núñez Feijóo a Pedro Sánchez y lo que nosotros le pedimos a Miguel Ángel Revilla.
No es ninguna ocurrencia sino la mejor manera de aumentar la capacidad de compra de los cántabros, frenar la caída del consumo y, por tanto, luchar contra la recesión. Y además, ya ha sido aprobada en otras comunidades gobernadas por el PP y en el País Vasco con el apoyo de los socialistas.
Esta medida, con un impacto positivo de 70 millones en la economía regional, junto a una reforma fiscal para rebajar un punto adicional cada tramo autonómico del IRPF, forma parte de la alternativa económica que defendemos desde el Partido Popular para paliar los efectos de una crisis de precios que está empezando a causar problemas económicos y sociales muy serios.
Pero lamentablemente, la realidad de la calle no tiene nada que ver con la ficción de los despachos del gobierno PRC-PSOE, empeñado en hacernos creer que aquí no pasa nada y, lo que es aún peor, que desde el Gobierno de Cantabria no se puede hacer nada. Predican falso optimismo y resignación.
A eso está el presidente del Gobierno, a esperar a que venga alguien y lo arregle, mientras aplica la 'ley del embudo' a los cántabros: lo ancho para el gobernante, que no ha hecho un solo gesto de austeridad, lo estrecho para el ciudadano. Viven en una burbuja ajenos al sufrimiento de los ciudadanos, despreciando sistemáticamente las soluciones que plantea el Partido Popular para afrontar la emergencia, minimizar daños y frenar la ralentización económica.
Nunca hemos pagado más impuestos. El Gobierno bate récord de recaudación, pero se niega a devolver a los cántabros lo que han pagado de más, porque prefiere tener más dinero que su caja a que los ciudadanos lo tengan en su casa.
No tiene ningún interés en buscar soluciones porque lo único que le obsesiona en este momento, no es dar la vuelta a la realidad de Cantabria, sino dar la vuelta a las encuestas desfavorables.
Seguiremos haciendo propuestas aunque no nos escuchen porque Cantabria lo necesita. Hay que combatir la inflación fiscal y poner sentido común y sensibilidad en la acción de un Gobierno que lejos de rectificar, persevera en el error.
Yo no me resigno. Creo que la 'autonomía' es parte de la solución y que desde ella, podemos dar a los cántabros la respuesta que están esperando. No me resigno porque tengo fe en Cantabria y en sus posibilidades de futuro y porque en el Partido Popular sabemos lo que hay que hacer para que nuestra región remonte el vuelo. Lo hemos demostrado: Cantabria ha ido mejor cuando se ha gobernado mejor.
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