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La profesión de economista es relativamente joven en España. Desde la creación de la primera Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales en la Universidad ... Complutense de Madrid, en 1943, nuestra ciencia ha conseguido un importante reconocimiento. Ha sido fundamental en los grandes acontecimientos que han situado a España entre los principales países desarrollados.
La presencia del economista se ha generalizado en las empresas, así como en la Administración Pública y la Educación. Cada día adquiere más protagonismo en sectores como la salud, el medio ambiente, el urbanismo... Esto se debe al componente económico que toda actividad humana tiene.
Casi desde los orígenes de nuestra profesión, los economistas hemos basado nuestra actividad en dos aspectos fundamentales para nosotros y que hoy son muy demandados: la calidad de nuestro trabajo y la vocación de servicio a la sociedad. Por ello, la formación permanente siempre ha sido una de nuestras mayores preocupaciones. Nuestro Colegio asumió desde su creación el papel de actor social garante de la competitividad de los profesionales. Con nuestro trabajo y experiencia en la formación, reciclaje y servicio a medida de las necesidades empresariales e industriales, las organizaciones profesionales garantizamos la formación y capacidades de nuestros colegiados.
En la actualidad, las perspectivas de futuro para los economistas son muy positivas. Cada vez son más numerosos y variados los servicios que la sociedad nos demanda: asesoramiento fiscal, auditoría, contabilidad, concursal, mediación, experto en medioambiente, manejo de las nuevas tecnologías (big data, inteligencia artificial). Pero ¿cuál es el papel que debe desempeñar nuestra organización? La clave fundamental de la gestión de cualquier entidad es el buen gobierno interno: una correcta y adecuada gestión de recursos que permita la aportación de valor a sus integrantes y a la sociedad. El Colegio cumple 40 años de historia y es momento de reflexionar.
El Colegio se constituyó en 1982 y el número de colegiados entonces apenas superaba la cincuentena. Hoy lo componemos un millar de mujeres y hombres. Es de justicia reconocer la valentía y generosidad de nuestro primer decano, Eduardo Zúñiga, al apostar por un proyecto corporativo de defensa de la profesión. Le acompañaron 40 valientes en la fundación de nuestra institución. Hay que destacar la extraordinaria labor de consolidación –que nunca agradeceremos suficientemente– desempeñada por Rodolfo Rodríguez, y el trabajo de mi predecesor, Enrique Campos, que situó al Colegio en cotas difíciles de superar. Todos lideraron equipos de gobierno que supieron adaptarse a las necesidades y desafíos de cada momento, colaborando en el desarrollo económico de nuestra tierra.
No olvidemos que nuestro Colegio representa actualmente al 70% de los economistas que hay en Cantabria, que asesoran en su conjunto a cerca de 5.000 empresas, grandes, pymes y autónomos. Cuando culmine la unificación con el Colegio de Titulados Mercantiles y Empresistas seremos en total alrededor de 1.200 asociados.
Al mirar hacia atrás, debemos recordar con gratitud a aquellos compañeros que nos precedieron con la visión de formar economistas excepcionales, profesionales comprometidos con la ética y el bienestar económico de nuestra sociedad. Sus esfuerzos iniciales allanaron el camino para lo que somos hoy: una institución de renombre, un faro de conocimiento y un facilitador de sinergias.
A lo largo de estos años, hemos establecido relaciones duraderas con otras instituciones y agentes sociales y hemos compartido conocimientos con colegas y expertos. Hemos organizado numerosas actividades que han enriquecido nuestra comprensión de la economía. Muchos colegiados y colegiadas ocupan hoy puestos relevantes en empresas y en la Administración llevando consigo las habilidades que han adquirido aquí.
Cada logro alcanzado es el éxito de los que nos precedieron. Su dedicación e impulso, sumado al trabajo del personal del Colegio, han sido fundamentales para el éxito de nuestra institución.
Nuestra profesión se enfrenta a desafíos importantes que requerirán nuestra continua adaptación a una economía globalizada, con veloces avances tecnológicos. Debemos adquirir nuevas habilidades y colaborar con otros profesionales para abordar problemas complejos y generar soluciones efectivas. La capacidad de comprender y analizar un entorno económico en constante evolución será clave para que logremos éxito y seamos de máximo valor para la sociedad.
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Ana del Castillo
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