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El teólogo italiano Pierangelo Sequeri ha escrito un libro sobre los ídolos que ha creado la posmodernidad ('Contra los ídolos posmodernos', Barcelona 2014). Creo ... que tiene plena actualidad.
La sociedad de consumo y la cultura del espectáculo, dice, han llevado a la sociedad a construirse sus propios ídolos: conservar siempre la juventud, obsesionarse con el crecimiento económico y el dinero fácil, alcanzar una comunicación total y sin barreras y, finalmente, el pleno secularismo. Junto a la descripción de esta problemática, el profesor Sequeri propone una respuesta cristiana a cada uno de esos ídolos.
El primer ídolo, la juventud, entendida no ya como una cuestión de edad sino como una categoría del espíritu que lleva a muchas personas mayores a vestir y pensar como si fueran jóvenes. Esta prolongación de la juventud implica encerrarse en uno mismo y eludir las responsabilidades de formar una familia, etc... Como respuesta, el profesor Sequeri propone devolver el atractivo específico y dignidad moral a la fase adulta del ser humano. Superar la adolescencia implica dejar de pensar casi exclusivamente en uno mismo y pensar en los demás.
El segundo es la obsesión por la acumulación del dinero, del poder y del disfrutar. El dinero, el poder y el disfrutar se han instalado entre nosotros de forma que se entienden como una exigencia de la naturaleza humana. El derecho y la política se han puesto al servicio de la economía, pasando de un Estado de Derecho a un Estado de bienestar convertido a veces en inhumano.
Sequeri propone dos vías para superar este problema:
-Emancipar la política humanística para que no se reduzca a una función de la soberanía económica.
-Que la política recupere el discurso sobre los afectos, que es la base del humanismo ético, necesario para el vínculo social.
El tercer ídolo, la pretensión de conseguir una comunicación total y sin barreras no considera los 'mass media' como instrumentos, sino que los convierte en fines en sí mismos, hasta el grado de ponerse por encima de los contenidos. Las nuevas tecnologías de la comunicación han desplazado incluso al ser: «si no estás en los medios, prácticamente no existes». ¿Dónde quedan los saberes que sólo se adquieren mediante la reflexión reposada? La respuesta del autor es sencilla pero profunda: devolver a los medios de comunicación su categoría de medios, nunca de fines, junto con el ejercicio de algunas virtudes que la inmediatismo actual ha dejado de lado: la revalorización del silencio, del pudor y de la discreción, como demostración de los límites que no se pueden traspasar.
El último ídolo es el secularismo. Pierangelo Sequeri explica que el icono de la posmodernidad ya no es Prometeo (como pretendía Marx), ni Dionisio (como pretendía Nietzsche), sino Narciso, el 'nómos erótico' de la libertad, entregado totalmente a la búsqueda de sí mismo.
El narcisista «no trabaja, no se arriesga, no piensa: es hombre o mujer de imagen, no de palabra». La propuesta del profesor Sequeri es profundamente teológica, una vuelta a Jesucristo, traducido en «la necesidad de custodiar con respeto el misterio de fe y de esperanza que la religión llama Dios», y, desde ahí, rescatar el humanismo de vínculo social.
Este ensayo representa una apuesta por el humanismo cristiano, un rescate de la antropología degradada en la sociedad posmoderna, un enfrentamiento intelectual al narcisismo en el que han caído esos cuatro aspectos que caracterizan nuestra cultura y que por eso se han convertido en ídolos, en meras representaciones intelectuales.
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Ana del Castillo
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