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La historia es bastante conocida: en la campaña electoral de 1992 Bill Clinton se enfrentaba a George Bush padre, gran favorito a la reelección por ... su buen desempeño en la política exterior, pero en la oficina del aspirante se les ocurrió una frase rotunda, ¡es la economía, estúpido!, para subrayar que lo esencial era atender los problemas de la vida real de los ciudadanos. La idea arrasó como lema de campaña y Clinton fue elegido presidente.
Eso es lo que decían también hasta hace un año o menos los dirigentes y analistas del PSOE, que la economía iba a ser el factor básico del ciclo electoral de 2023. Que el indulto a los golpistas del 1-0 estaba superado, que la reforma a la carta del Código Penal para eliminar la sedición y suavizar la malversación de los condenados del 'procés' ya había caído en el olvido, que incluso la 'ley del sólo sí es sí' perdería impacto frente al rumbo floreciente de la economía.
Pero no, no ha sido así. Ciertamente ha habido buenas noticias económicas en la creación de empleo, en la lucha contra la inflación, en los ERTE, en la revalorización de las pensiones, en la subida del salario mínimo, en el reforzamiento del escudo social para hacer frente a la crisis de la pandemia y a los efectos de la guerra de Ucrania, pero su impacto político no ha sido determinante.
El varapalo sufrido por el PSOE de Pedro Sánchez, y por sus socios, en las elecciones autonómicas y municipales, y las malas perspectivas con que afrontan las generales del domingo, demuestran que lo decisivo para el electorado no es la economía, o no sólo, porque también hay indicadores negativos y en la vida a ras de suelo muchas familias tienen problemas para llegar a fin de mes.
La política territorial, los pactos con ERC y Bildu, las cesiones a los independentismos mantienen un nivel de contestación muy considerable en el conjunto de España. Los cientos de miles de votantes socialistas que han decidido apoyar a Feijóo y al PP en la doble cita electoral de mayo y julio no toman esa dolorosa decisión por la marcha de la economía, sino por las malas compañías que ha elegido Sánchez para mantenerse en el poder hasta ahora.
Tanto Pedro Sánchez como Yolanda Díaz han intentado al entrar en campaña poner en el foco sobre los éxitos económicos del Gobierno, pero aparentemente esta estrategia de emergencia tiene escaso aliento. Ahora sí, cuando se acerca la hora de la verdad los socialistas lo admiten apesadumbrados: 'No, la gente no está en la economía, está en el ¡que te vote Txapote!'
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