Sólo el PP tiene candidata
Análisis ·
El partido consigna como una ventaja importante la consolidación de Sáenz de Buruaga en el largo plazo cuando las demás formaciones del arco parlamentario tienen su futuro liderazgo en el aireSecciones
Servicios
Destacamos
Análisis ·
El partido consigna como una ventaja importante la consolidación de Sáenz de Buruaga en el largo plazo cuando las demás formaciones del arco parlamentario tienen su futuro liderazgo en el aireDespués de cerrar el año con los Presupuestos aprobados tras una negociación suave como la seda con el primer partido de la oposición, el PRC, ... y de encarrilar al mismo tiempo objetivos principales del programa electoral como la rebaja de impuestos o la flexibilización de la Ley del Suelo, el PP se siente autorizado para respirar con un razonable optimismo el presente político e incluso el futuro a medio y largo plazo. Los populares valoran que su líder y presidenta del Gobierno de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, sea la única candidata autonómica consolidada para las elecciones autonómicas de 2027. Una ventaja importante cuando todos los demás partidos con representación parlamentaria tienen su liderazgo en el aire.
En efecto, la coyuntura política de la presidenta Buruaga es bien distinta de la durísima travesía de ocho años que abarcó desde el batacazo electoral de 2015 del Gobierno del PP presidido por Ignacio Diego, con ella de vicepresidenta, hasta el retorno al poder con la victoria de 2023. En medio, el virulento congreso de 2017 que partió en dos a la formación y episodios tan humillantes como la designación desde Génova de Ruth Beitia como candidata en 2019 que resultó fallida, por lo que la propia Buruaga acabó como aspirante de emergencia en el cartel electoral. Tiempos amargos, recompensados por el triunfo de mayo pasado, rotundo aunque sin mayoría, lo que obliga a buscar acuerdos con la oposición, hasta ahora con el PRC como socio preferente.
Está por ver cómo evoluciona la gestión en solitario del Gobierno popular, incluida la reivindicación al Gobierno Sánchez pero, salvo imprevisto catastrófico, Buruaga tiene asegurada la nominación como candidata autonómica cuando llegue el congreso del PP allá por 2026. Por lo demás, ella ha dedicado tiempo y tomado decisiones orientadas al empeño de cerrar heridas con quienes en su día fueron disidentes importantes en el partido.
En el PP están encantados con la sucesión a cámara lenta que tiene lugar en el PRC de Revilla, que el protagonista demora hasta la segunda mitad de la legislatura, porque la incertidumbre hace más manejable al PRC. Los populares observan con sonrisa taimada cómo en el Parlamento los tres vicesecretarios regionalistas –Javier López Marcano, Paula Fernández y Guillermo Blanco– se reparten el tiempo en el atril con los asuntos de sus respectivas especialidades, junto al portavoz Pedro Hernando y la alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz. La flor y nata regionalista en el incierto proceso de buscar un heredero a Revilla que, entre tanto, frecuenta las cadenas de televisión que se lo rifan y hasta incursiona en la crónica rosa, en la fiesta de 'El Turronero' y en las revistas del género.
Los populares tienden a creer que López Marcano se hará finalmente con la sucesión del jefe para la que siempre fue favorito, pero a saber. Los regionalistas se marcan como meta volver al Gobierno. Creen que si en las urnas de 2027 sacan sin Revilla los ocho escaños que lograron con el fundador en el cartel electoral del año pasado estarán de nuevo en el poder. Sumar 18 diputados con el PSOE será más difícil que con el PP, pero lo mejor es no cerrar ninguna puerta.
El PSOE tampoco tiene candidato decidido para la próxima cita electoral. Pablo Zuloaga aspira a serlo por tercera vez. En 2019 y en 2023 mejoró la cuenta de resultados levemente, pero la mayoría está difícil. Hasta ahora Revilla era un cheque al portador para renovar el Gobierno de coalición, pero ese ciclo terminó. Para bien o para mal, ahora el PSOE viaja por su cuenta. En el PP Zuloaga no cae nada bien, y dicen que es el peor candidato, o sea, el que más les conviene. Y la más temible, Ainoa Quiñones, aunque eso es solo una intuición.
Con Vox partido en dos facciones, no es fácil aventurar quien se asomará al cartel electoral cuando toque y cómo evolucionarán las siglas. Por el momento opera el tándem que forman Emilio del Valle, diputado en Madrid y concejal en Santander, y Leticia Díaz, portavoz en el Parlamento cántabro. En las últimas elecciones generales del 23J, el PP pagó un peaje por alcanzar un acuerdo de investidura con el PRC, de modo que los populares sólo llegaron a dos diputados nacionales, un resultado pobre, y Vox repitió el de Del Valle. Creen en el PP que aquella crisis ya está superada y que es Vox, con su declive general y su fractura regional, el que tiene un futuro más complicado.
Todavía es más complicado hacer apuestas sobre candidaturas en el segmento a la izquierda del PSOE. Como en tantas comunidades, la pugna está entre una formación que no acaba de llegar, el Sumar de Yolanda Díaz, y otra que no acaba de irse, Podemos. Ninguno tiene representación parlamentaria ni se le espera. En ese caladero y en el sector más joven del regionalismo intentará pescar Cantabristas, que en los comicios del año pasado registró un avance considerable, aunque insuficiente para llegar al Parlamento. Al menos, ya tiene un candidato, Paulu Lobete, para volver a intentarlo.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.