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Vox Cantabria salió de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo con unos resultados razonablemente buenos que, sin embargo, no han resultado productivos, ... al menos de momento, para un partido que se encuentra instalado ante un futuro incierto en todos los ámbitos, también en lo que concierne a los comicios del 23J. Vox fue el partido que más creció proporcionalmente en la región al doblar su representación en el Parlamento, de dos a cuatro diputados. En Santander aumentó sus votos en casi un 130%, pasó de tener un concejal a tres, y en el conjunto de la comunidad subió de tres a 29 ediles.
Pero la expansión del partido no se ha traducido en una mayor cota de poder, más allá del polémico pacto con el PP en Bezana. Los cuatro diputados en la Cámara hubieran conformado con el PP una sólida mayoría, pero la presidenta Sáenz de Buruaga prefiere practicar un poco de funambulismo con un Gobierno monocolor, que pacte a veces con el PRC, otras con Vox y pocas o ninguna con el PSOE. El partido de Santiago Abascal, enrabietado por no entrar en el Gobierno regional, terminó por descalificar rotundamente a Buruaga a través de su portavoz, Leticia Díaz, y votar no a su investidura, al alimón con el PSOE. Vox operaba con el mandato de Madrid, pero sin unanimidad en Cantabria, donde hay dirigentes que no comparten un posicionamiento tan drástico junto al PSOE y preferirían desarrollar una oposición constructiva al PP, sin la agresividad que empleó contra el Gobierno Revilla. En efecto, aún no ha echado a andar la legislatura y ya hay serias diferencias internas que los diputados de Vox apenas se molestan en disimular.
En Santander, Vox aspiraba a ser la llave de la gobernabilidad municipal y se ha topado con lo que no esperaba, la mayoría absoluta de la popular Gema Igual, que le relega a un anodino espacio en la oposición. Tiempos difíciles para el presidente de Vox Cantabria, Emilio del Valle, concejal irrelevante en el Ayuntamiento de Santander, y si el sondeo de GAD3 acierta, fuera del Congreso de los Diputados donde ha ocupado un escaño esta pasada legislatura con un buen desempeño parlamentario.
Para Vox Cantabria, la expectativa inmediata es el resultado de las elecciones del 23J. Si Abascal y su gente juegan algún papel positivo en la eventual investidura de Núñez Feijóo y en el posterior Gobierno central, puede ser que eso ayude a recomponer las relaciones con el PP de Cantabria en una u otra medida. Una vez más, Vox estará a las órdenes de Madrid, hasta ahora acatadas con más disciplina castrense que satisfacción unánime.
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