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Una de tantas incógnitas de la política cántabra en los últimos meses alude al rendimiento electoral de Vox. Revilla ha convertido en lema de campaña ... el riesgo de expansión del partido de Santiago Abascal. El PSOE extiende el peligro a toda la 'derechona' con el PP al frente. Los populares desean que Vox suba lo suficiente para, eventualmente, sumar con ellos una mayoría parlamentaria, pero sin frenar su propio crecimiento. En Vox esperan, pero no están del todo seguros, que la moción de censura con el profesor Tamames como abanderado, reactive al partido un tanto estancado desde las decepcionantes elecciones andaluzas. En medio de la incertidumbre, Abascal viene a Cantabria para arengar a la tropa en un acto nutrido y caluroso, aunque el fervor no es el de los buenos tiempos.
Para evaluar la tendencia de Vox conviene observar los hitos y vaivenes que ha experimentado estos años. En mayo de 2019 se estrenó en Cantabria con dos diputados, el 5,05% de los votos, el mínimo para tener representación parlamentaria, una cuota meritoria para ser un partido sin estructura territorial ni candidatos conocidos. Un mes antes, en las elecciones generales de abril, Vox logró 24 escaños con un 10,2% de los votos. En noviembre, en la repetición de los comicios legislativos, el partido creció hasta los 52 diputados, entre ellos el cántabro Emilio del Valle, con un 15% de las papeletas. Cabe especular que en unas elecciones autonómicas en aquellas fechas, Vox Cantabria podría haber obtenido cinco diputados.
Vox mantuvo su pujanza hasta las urnas andaluzas que defraudaron las altas expectativas depositadas en la cita y supusieron la primera crisis interna con Macarena Olona como protagonista. Fue también el resurgir del PP con Alberto Núñez Feijóo al frente, al lado de líderes autonómicos tan potentes como Juan Manuel Moreno Bonilla o Isabel Díaz Ayuso. Para superar ese frenazo inesperado, Vox ha montado la moción de censura y la gira de precampaña de Santiago Abascal para las elecciones autonómicas y locales. La moción no ha desbordado el entusiasmo, aunque en el partido, con la disciplina que le caracteriza, defiendan, prietas las filas, la iniciativa parlamentaria protagonizada por Ramón Tamames. Sus efectos benéficos están por ver.
En Cantabria, las encuestas autonómicas conceden a Vox entre tres y cuatro diputados, lo cual no es poco, pues supondría un crecimiento del 50% o el 100% respecto a los dos escaños actuales, pero ha habido antes augurios más optimistas.
Presume Vox, y no le falta razón, de que su oposición ha sido en esta legislatura la más contundente contra el Gobierno Revilla, contra eso que el partido de la derecha llamaba corrupción de baja intensidad hasta que con la trama en Obras Públicas esa categoría se quedó corta. La crítica política de Vox ha sido más de rompe y rasga que la del PP, que en este periodo ha tenido un discurso más contemporizador, a la expectativa de que Revilla rompiese con el PSOE para aceptar la oferta de estabilidad gubernamental de los populares, lo cual no ha ocurrido nunca. Vox aguarda ahora a saber si los cántabros premian con sus votos la tarea opositora de estos cuatro años. Cuando Revilla alerta sobre Vox, en este partido se lo toman como un cumplido porque creen que beneficia sus expectativas electorales.
Después de un proceso dirigido desde Madrid, demasiado largo y demasiado disputado entre las diferentes facciones, Vox ya tiene nombrados a sus principales candidatos. Leticia Díaz, número uno, y su antecesor y ahora segundo, Cristóbal Palacio, amigos y contemporáneos, forman un tándem atractivo, escoltados por el diputado nacional y presidente regional del partido, Emilio del Valle, candidato en Santander, y por otros dirigentes como Armando Blanco y Guillermo Pérez-Cosío, todavía por acomodar en las listas.
En las elecciones autonómicas y municipales de 2019, Vox concurrió con un discurso en clave casi exclusivamente nacional, con poco contenido cántabro. Tampoco le alcanzó para presentar más que un puñado de candidaturas locales con las que sacó tres concejales en Santander, Bezana y Los Corrales. Hoy la situación es distinta: el partido tiene presencia en el Parlamento y en la opinión pública, Cristóbal Palacio ha hecho muchos kilómetros para darse a conocer en la región, Del Valle ha tenido protagonismo en el Congreso y Guillermo Pérez-Cossío en Santander, unas veces como aliado y otras como opositor de la alcaldesa popular Gema Igual. No obstante, el objetivo de presentar entre 40 y 50 listas municipales es, admiten en voz baja los dirigentes, muy difícil o imposible. Todos los partidos encuentran más dificultades que nunca en ese terreno.
La posibilidad de que PP y Vox sumen los 18 escaños que marcan la mayoría parlamentaria en Cantabria se ve difícil, pero no imposible. Y si llegan tampoco se da por sentado el entendimiento. Pero más allá de la desconfianza y los rencores acumulados en la batalla interna del PP, lo cierto es que los principales referentes de Vox, Del Valle y Díaz, compartieron Gobierno con la presidenta popular Sáenz de Buruaga, que además tuvo como aliado en el PP torrelaveguense a Palacio. Ni en la gestión ni en la ideología puede haber grandes diferencias. Todos vienen del mismo sitio.
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