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Nuestros políticos han tomado por costumbre mezclar churras con merinas. El ejemplo más habitual son las leyes de acompañamiento de los Presupuestos, que se han ... venido utilizando por todos los gobiernos a discreción, incluyendo las más diversas cuestiones que nada tienen que ver con los mismos. Se trata de aprovechar la oportunidad para colar por la puerta de atrás algunas iniciativas, o con objeto de tratar de condicionar la voluntad de quienes no comparten temas fundamentales, uniéndolos a otros de evidente aceptación general.
El ejemplo palmario de esta última posibilidad lo acabamos de tener esta semana, con el denominado decreto ómnibus del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha sido rechazado por la oposición, junto con alguno de sus socios habituales. Cuestiones en las cuales estaban de acuerdo todos los partidos y que tienen una gran trascendencia social han quedado relegadas por el rechazo al núcleo central de la miscelánea propuesta.
Aquí, en Cantabria, tenemos también en estos días otro caso de mezcla de asuntos poco o nada relacionados entre sí, con la inclusión por parte del Gobierno regional de la posibilidad de edificar urbanizaciones en terreno rústico, vinculada a la Ley de Simplificación Administrativa. Aunque esa opción dependería de la declaración de un Plan Singular de Interés Regional (PSIR), abre la puerta a posibles desmanes urbanísticos que pueden amenazar seriamente al territorio rural.
Lo que se necesita imperiosamente en Cantabria y en España es vivienda asequible, especialmente para los jóvenes, y esta alternativa de edificar las mieses de nuestros pueblos no parece precisamente que vaya a beneficiar a ese colectivo, sino al que, como confirman los profesionales del sector inmobiliario, está comprando la mayoría de lo que se vende en Cantabria: clientes de fuera de la región, que invierten en segundas residencias. En ellos está el negocio de constructores y promotores, que optan por volcarse en ese mercado libre, en detrimento del de las viviendas sociales, a pesar del notable incremento en sus precios que ha promovido el Gobierno regional, tratando de hacerlo más atractivo. De momento, lo único que ha conseguido es ponérselo más difícil todavía a los potenciales compradores.
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