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Si les cuento que cada mes de julio de los últimos tres años la Consejería de Educación de Cantabria ha tenido un nombre distinto, empezarán ... a comprender el dislate educativo que llevamos soportando desde el año 2017. Ahora se nombra Consejería de Educación, Formación Profesional y Turismo; sí, Turismo. Hay fotos incomprensibles: la consejera de lo pedagógico presidiendo la pasada fiesta del orujo en Potes y animando al consumo de alcohol con su capa de cofrade, el peor ejemplo para casi cien mil estudiantes menores de edad que dependen de sus decisiones. Y las de esta semana son incomprensibles y peligrosas para niños, jóvenes y familias.
En plena pandemia, sin definir claramente las fases de desescalada, no sabiendo la evolución de los 'marcadores', ni los marcadores a tener en cuenta y desconociendo los posibles nuevos plazos de quince días en el estado de alarma, que nos llevarían al 26 de mayo, se acaba de afirmar en sede parlamentaria que los centros escolares de la región abrirán el 25 de mayo. Consenso con familias: cero. Consenso con sindicatos docentes: cero. Consenso con las fuerzas y refuerzos sociales: cero.
¿Se ha tenido en cuenta el peligro en que se pone a estudiantes de todas las edades sin garantías absolutas de que los centros reúnen todas las condiciones higiénicas, sanitarias y organizativas para que no se produzcan contagios? No parece.
Afirmaciones de la consejera en el Parlamento regional como que «las familias necesitan certezas y tranquilidad» son lo contrario de lo que se está haciendo. Se anuncia una fecha y se dice al mismo tiempo que no se puede precisar una fecha concreta. Se dice que no habrá aprobado general, pero también que «la repetición de curso será aún más excepcional que en cursos anteriores». ¿Qué significa? Se parecen mucho. Por cierto, no hay directrices claras para esto pues todo se carga en la decisión de los docentes.
La consejera cántabra estuvo hablando de aperturas de hoteles, restaurantes y establecimientos turísticos. Los centros escolares, en esta forma de comprender el mundo, son albergues y hosterías con niños y jóvenes. Estamos en Cantabria en un limbo educativo, ese lugar donde no se comprende lo que ocurre: el limbo de Lombó.
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