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Comienzo confesando que soy un petardo con los idiomas. Bastante tengo con intentar hablar bien castellano. Es lo que suelo decir para justificar este analfabetismo. ... Romper las fronteras que a ignorancia de otras lenguas supone, es uno de mis sueños. Y seguirá siéndolo, porque uno ya está resignado a convivir con sus carencias. En esos sueños, me imagino con el don de hablar y entender todos los idiomas, como los apóstoles en Pentecostés. Claro que aquello fue cosa del Espíritu Santo para animar un poco la tarea predicadora. Yo fantaseo más bien con cargas cerebrales, al estilo de 'Matrix', para adquirir en un periquete cualquier clase de conocimiento o habilidad.

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eldiariomontanes Maldita torre de Babel