Olor a podrido
MI RINCÓN DE INCERTIDUMBRES ·
Mantengo ahora lo que certifiqué entonces: no detectamos nada de lo que se denuncia, ni por la vista ni por el olfatoSecciones
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MI RINCÓN DE INCERTIDUMBRES ·
Mantengo ahora lo que certifiqué entonces: no detectamos nada de lo que se denuncia, ni por la vista ni por el olfatoCuando me enteré de que Pablo Iglesias había suspendido un examen para ser profesor de la Facultad de Periodismo de la Complutense, quedé perplejo. Y ... decidí investigar, porque la información generaba dudas, ya que añadía que había «quedado quinto en una terna de siete». Estos conceptos numéricos, propios de Groucho Marx, confundían bastante pues significaban tanto como decir que no había traspasado el umbral de la docencia porque la puerta estaba herméticamente abierta. Entonces descubrí la realidad: el exvicepresidente no había alcanzado la puntuación necesaria en unas evaluaciones que se aplicaban sobre un baremo que medía varios merecimientos, pero no había suspendido ningún examen.
La comunicación rápida, cuando además es interesada, puede tener estos riesgos.
No de manera rápida, pero sí constante, están apareciendo opiniones sobre el presunto daño que causó el agua en los libros de la Biblioteca de don Marcelino. Ante esa gota china, que tortura inclemente a los antiguos responsables, debo decir que estuve presente en ella dos días después del incendio del MAS, en noviembre de 2017. Y que casi un año más tarde, en agosto de 2018, fui convocado, junto con un reducido grupo de personas, para conocer la situación real de la misma y el estado de sus fondos. Visitamos pausadamente las instalaciones; recibimos detallado inventario de libros, obras de arte, mesas, estanterías, sillas y objetos personales del sabio; examinamos su despacho; vimos decenas de fotografías de los volúmenes en cada estante; comprobamos lo que atesoraba la caja fuerte... Y firmamos un documento en el que dábamos fe de la situación real de cuanto se iba a trasladar para su cuidado y restauración.
Mantengo ahora lo que certifiqué entonces: no detectamos nada de lo que se denuncia, ni por la vista ni por el olfato. Y eso que el olor a moho es inconfundible.
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