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Los principales partidos reunieron ayer a sus ejecutivas por primera vez en el nuevo curso político. Con él da comienzo una larga precampaña que, si ... se cumplen las previsiones, se prolongará 16 meses, hasta finales del próximo año, para cuando están previstas las elecciones generales, tras las municipales y autonómicas del 28 de mayo. Un periodo en el que, más que amainar, probablemente se agudizará el alto clima de confrontación actual, con el Gobierno volcado en darle la vuelta a las encuestas en un escenario poco favorable a priori, y el PP, en desgastarle y crecer apelando al voto útil para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. En medio, una ciudadanía angustiada por el imparable encarecimiento de los productos más básicos e inquieta ante las negativas perspectivas de la economía.
Asumido el hecho de que no habrá mejoría a corto plazo, el impacto en las urnas de las «curvas» que pronostica hasta el Ejecutivo en un invierno «muy duro» dependerá de la intensidad del deterioro del crecimiento y del empleo, así como del relato que se imponga sobre cómo se ha abordado la situación. La decisión de sacar al presidente a la calle para explicar las medidas del Gobierno demuestra la voluntad del PSOE de emprender una carrera de fondo en un intento de movilizar a sus bases y remontar el vuelo. Aunque no lo tiene fácil, si algo ha demostrado Sánchez es una asombrosa capacidad para resucitar en las circunstancias más desfavorables. Ello pasa por erosionar al PP, cuya exitosa estrategia de moderación ha de incluir la formulación de alternativas razonables que vayan más allá del 'no es no'. Por desgracia, ambas partes parecen más cómodas en la polarización que en la búsqueda de puntos de encuentro que necesita el país y que nada favorece la ya lanzada carrera preelectoral.
No es ajena a ella la ofensiva de Yolanda Díaz contra la patronal -tras apoyar las movilizaciones sindicales por los convenios, ayer la acusó de no estar «a la altura del país»- ni su presión al PSOE por el comprometido aumento del gasto militar, que hace presagiar tensiones en el Gobierno. La réplica socialista de que la CEOE «sí ha arrimado el hombro» favorece los intereses de la vicepresidenta, que se enfrenta a los recelos suscitados por su plataforma Sumar en Podemos y a unas modestas expectativas electorales de ese espacio que o mejoran sustancialmente o dificultarán reeditar la mayoría de la investidura.
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Ana del Castillo
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