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Micro abierto

Microinfartos

Domingo, 23 de febrero 2025, 17:36

La semana pasada me hice un 'chequeo' general. Me daba una pereza terrible, ya que me sonaba a ITV del cuerpo, a mañana incómoda y ... perdida. Era algo que iba aplazando desde que me cayeron los cuarenta. No por miedo al resultado –soy cero aprensivo, que no inconsciente– sino por desgana. Mi predisposición a acudir al médico es igual a la del zángano a trabajar en la colmena. Entre los diferentes 'talleres' del hospital me llevaron a un box donde me realizaron un electrocardiograma. Al finalizar, no me colocaron una pegatina de color en la que pusiera que puedo caminar por la vida –de manera segura y legal– hasta la fecha marcada de una futura revisión. Pero tras las numerosas pruebas me enviaron unos documentos con una cantidad de números y porcentajes indescifrables para mí. Menos mal que mi amiga Gloria –mi salvadora– me dijo que todo estaba en orden, que este roble campurriano aún se mantiene firme. Y eso que está la actualidad a prueba de electrocardiógrafos, toma palabro. Qué sería de la vida sin tanto sobresalto. Queremos un caminar sin muchas curvas ni baches, estable. Y eso es algo utópico. La vida zarandea. La vida da, quita, agita…

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