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Recientemente hemos visto en medios de comunicación que el genial deportista Óscar Freire había estado unos días apartado del mundanal ruido por motivos que a ... nadie tiene por qué interesarnos una vez se supo que estaba en perfectas condiciones.
En este universo de rabiosa inmediatez, de imperiosa necesidad de respuesta urgente a la llamada más inoportuna o al whatsapp más cutre, de presencia obligada en las mil y una redes sociales más casposas o denigrantes, de trombas de información por el móvil, el email, las pantallas, las mil cadenas de TV públicas y privadas, incluso del bar o del mentidero del pueblo, me parece fenomenal que alguien tenga la osadía y la decisión de hacer un paréntesis, de tomarse unos días de asueto y desconectar de todo su entorno. ¿Acaso no lo hizo hace unos meses nuestro presidente del Gobierno cuando, al ver la que venía encima, decidió retirarse al rincón de pensar con el beneplácito de toda su corte?
Estoy hasta las mismísimas de sentirme obligado a ser siempre buen chico, políticamente correcto y tener que seguir los cauces que alguien, no sé si con cara y ojos o sólo con algoritmos, ha decidido por mí.
Para los que somos funcionarios, las vacaciones reglamentarias son motivo de satisfacción, los días moscosos de placer, los días canosos de justicia, el día del gremio correspondiente de recuerdo reverencial a la consejera que lo implantó… pero yo abogo por que se cree la figura del 'día Freire'; se lo haré llegar sin falta a nuestra voluntariosa ministra de Trabajo y sindicatos amigos. Es decir, el día en que, estando hasta las narices de algo o todo lo que te rodea, y sin necesidad de más explicaciones, te pones el mundo por montera, te coges la bicicleta, la moto o el hatillo, desconectas y desapareces sin encomendarte a dios ni al diablo. ¡¡¡Oléee!!
Yo lo advierto, en mi casa ya lo saben, mis amigos también, en mi empresa estoy seguro de que lo comprenderán. Si un día no contesto a llamadas, mensajes, correos, señales de humo o palomas mensajeras, tranquilos, es probable que por fin haya sido valiente, haya dado el paso adelante, y esté haciendo 'un Freire'. Si acaso, id buscarme al hotel de Gerra o al refugio de Jermoso.
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