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Estábamos y así seguimos, situados sobre una enorme nebulosa, la oscuridad nos rodea, opiniones encontradas, desconcierto, cierta anarquía emanada de las estructuras administrativas, no se observa camino expedito alguno, fantaseamos a la vez que zozobramos, y una pequeña luz nos atrae e ilumina, es la ... hora del cole, es la hora de ejercer la normalidad de alrededor del 20% de la población.
Las imágenes proyectadas por la televisión son enormemente expresivas, niños todos sonriendo viven con enorme entusiasmo el encuentro con sus amigos, se olvidan de los padres y de la familia, para penetrar en su mundo del misterio del conocimiento, del amor a los suyos, de la cooperación y de la vivencia en grupos sociales.
Creo que ha sido un enorme éxito la apertura de los colegios, que es tanto como la normalización de la vida de los niños, su formación como individuos sociales, como personas con criterio, con capacidad para ser y ejercer desde la libertad, que era nuestra obligación moral y legal. Que duda cabe que se darán dificultades de todo tipo, que el camino no será fácil, que surgirán problemas que afectarán a todos -padres, docentes, niños y administración-. Ante esta situación, que surgirá sin duda, pasemos de la crítica fácil, incluso de la crítica política, y arrimemos el hombro, situándonos en una actitud de colaboración, de entendimiento, de comprensión, y luchemos desde la comunidad por el mayor grado de bienestar y salud de los niños. Están en la hora del disfrute, de la adquisición de las bases del conocimiento, sobre todo de la curiosidad, la disciplina, la cooperación y la responsabilidad.
No obstante, sabemos que el virus se siente confortable con el movimiento y la aglomeración de personas, algunas de las cuales son portadoras, estén contaminadas o sean asintomáticas, y estos dos factores esenciales en los estudiantes adolescentes habrá que saberlos controlar, con la aplicación de normas específicas en los lugares de encuentro, en la clase, cafeterías, bares, bibliotecas y residencias o pisos de estudiantes.
Es muy importante en este sentido controlar correctamente los lugares de prácticas, laboratorios en las universidades e industrias, en las que los alumnos tengan que realizarlas, alumnos de formación profesional, ingenieros, así como los correspondientes a las diversas ramas sanitarias, desde los médicos, pasando por los enfermeros hasta llegar a auxiliares y celadores, etc.
No es de extrañar que en medio de este cruce de caminos se produzca algún brote, será normal, porque hablamos de que más del 20% de la población está en movimiento, a la que tenemos que sumar padres y familiares, que sirven de compañía y apoyo. De aquí la incertidumbre, la inquietud de muchos, y el desprecio o minimización de otros, que impacientes por las limitaciones se defienden ignorándolas.
Los familiares en estos casos pueden jugar un enorme papel de responsabilidad, recordándoles que se ha dado y se sigue dando una alta letalidad, en todo tipo de personas, sexo y culturas, y que además esto supone un enorme gasto económico, un esfuerzo sobrehumano de los sanitarios, de entre los cuales han fallecido en plena actividad contra el covid 76 profesionales.
Además de los negacionistas y pasotas, destacamos como negativo el desacuerdo, como en casi todas las cosas, de los políticos. Se han olvidado de que sólo hay un enemigo que es el virus, y que este ha de concentrar todos los esfuerzos. Sumemos esfuerzos, ya contamos con experiencias suficientes para distinguir lo útil y necesario de lo aleatorio, centrémonos en el diseño de un itinerario, el ideal es que este fuera común, sabiendo que el objetivo final es preservar la salud. Diseñemos posibles escenarios, desde donde poder responder con la mayor eficiencia a cualquier contratiempo.
El cierre de un colegio, de una universidad, de una escuela universitaria, de un colegio mayor..., será un fracaso. Sabíamos que el curso comenzaría en septiembre, y así ha sido, de tal forma que hemos tenido mucho tiempo para definir un itinerario. Cada autonomía conoce, o debe de conocer, sus recursos personales y materiales así como la singularidad de la demanda, y ha dispuesto de tiempo para encontrar un ensamblaje perfecto entre ellos, conocía además la forma de actuar del virus, que facilitaba la solución del difícil problema, conocían pues todas las incógnitas, se trataba exclusivamente de ordenar nuestras capacidades en función de una actividad conocida. En esta coordinación o ensamblaje de los diferentes factores, es importante la actitud de los padres, que sea siempre positiva y esperanzadora, porque así lo vivirán los hijos, y el comportamiento de la Administración Central, dispuesta al apoyo y colaboración cuando ésta sea requerida, siendo su actitud permanentemente vigilante, abierta y súpergenerosa.
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