Zozobra por la crisis reincidente
ANÁLISIS ·
El inicio del curso llega en el peor momento, con el recrudecimiento de la pandemia y el declive progresivo de la economía y el empleoSecciones
Servicios
Destacamos
ANÁLISIS ·
El inicio del curso llega en el peor momento, con el recrudecimiento de la pandemia y el declive progresivo de la economía y el empleoLa economía y el empleo por los suelos, los contagios disparados hasta el cielo, el curso escolar en el aire y la amenaza de volver ... al estado de alarma como hace temer el confinamiento de Santoña y el repunte de casos en otros municipios. Este es el paisaje de la nueva normalidad tras la pandemia de la que íbamos a salir más fuertes. En la falta de cohesión política, en la descoordinación y la pugna entre el Gobierno central, las comunidades y los ayuntamientos hay un reconocimiento implícito del fracaso colectivo, del que sólo emerge la estratagema de echar la culpa al otro, un fracaso en el que también los ciudadanos hemos de asumir nuestra cuota de responsabilidad.
La vuelta al colegio llega en las peores condiciones posibles, en pleno recrudecimiento de la pandemia. Pero hay que afrontar el trance, al menos mientras la expansión del virus no esté descontrolada. Si se alentó una desescalada de inevitables riesgos para intentar recuperar la actividad económica, para aprovechar quizá con demasiada alegría el ocio y el negocio del verano, no se puede renunciar ahora a mantener con dignidad una función social tan básica como la educación de niños y jóvenes, por más que el miedo, la incertidumbre, el desconcierto y la protesta hayan calado con más o menos intensidad en las familias, en los claustros docentes o en los sindicatos.
El 'riesgo cero' no existe ni dentro ni fuera de las escuelas. Otra cosa es que se pongan todos los medios necesarios y se articulen los planes más eficaces para afrontar el curso con la máxima seguridad, lo cual está por ver. Para empezar, hemos asistido durante meses a la inacción y a los continuos bandazos de la ministra de Educación, Isabel Celaá, hasta que se ha dignado buscar alguna coordinación con las regiones sólo unos pocos días antes del comienzo de las clases. Tal es así que hasta el socio podemita le ha tirado un navajazo por su 'falta de liderazgo' en la caótica gestión educativa. No le falta razón al partido de Pablo Iglesias, claro que por el mismo precio podía haber espabilado a su ministro de Universidades, Manuel Castells, desaparecido en combate desde que asumió el cargo.
Cantabria se prepara para la vuelta a las aulas con la misma o similar zozobra que las demás comunidades, con reticencias de padres y profesores, por ejemplo en Santoña, y también con algunas turbulencias políticas. Curiosamente, hacen más ruido las diferencias en el seno de los partidos coaligados que las críticas de la oposición. El PRC, que por primera vez en su historia se ha hecho cargo de la Consejería de Educación, en donde espera explotar un gran caladero de votos, se encuentra en que ha de gestionar una crisis de proporciones inéditas. Y al PSOE se le nota bastante que no lleva nada bien haber perdido en esta legislatura uno de sus históricos emblemas, la gestión educativa.
A los mismos socialistas les sorprende los posicionamientos discordantes que se producen en la dirección del partido. Por un lado, la secretaría de organización y portavoz parlamentaria, Noelia Cobo, expresa su confianza en una vuelta ordenada y segura a las clases. Por otro, el aguerrido responsable de política municipal y alcalde de Cartes, Agustín Molleda, además de denunciar el avance de la pandemia hasta una situación límite en su ayuntamiento, critica con dureza la falta de planificación de la Consejería de Educación ante el inicio del curso. La propia consejera regionalista, Marina Lombó, se ha visto acorralada por algunos importantes alcaldes socialistas en una reunión preparatoria del retorno a los colegios en la Federación de Municipios (FMC), con los regidores del PP como testigos asombrados por la intensidad de los ataques socialistas. Bueno, un capítulo más en el distanciamiento de los socios de Gobierno, PRC y PSOE.
El arranque del curso es sólo el más inminente de los grandes desafíos que plantea la crisis total y reincidente de la pandemia. La caída progresiva de los indicadores de la economía y el empleo prefiguran una larga y dura travesía en toda España, también en Cantabria, que exigen una respuesta a la altura de la sombría realidad.
Bien está el consenso que promueve el presidente Revilla y la receptividad de las fuerzas políticas, pero es preciso que el entendimiento no se quede en el gesto sino que también resulte operativo. Por ejemplo, a la hora de concretar los planes de reconstrucción y los proyectos que se ajusten a los ámbitos de actuación y a los plazos que exigen los fondos europeos.
Y naturalmente la reactivación no puede avanzar sin el control sanitario de la pandemia que en esta segunda oleada, sin llegar a los niveles explosivos de la primavera, resulta muy desmoralizante para toda la sociedad pues sugiere que no hemos aprendido mucho de los errores del pasado reciente.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.