
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Cuando la justicia le dio el primer revés al concluir que la 'tiktoker' que se llevó su mastín y la mujer que se lo ... quedó no eran autoras de un delito de apropiación indebida, Roberto Abascal, ganadero del Asón, dejó claro que iría «hasta el final» para recuperarlo. A pesar de que la Audiencia Provincial confirmó la primera sentencia, ha decidido emprender otra vía judicial, la civil, para que el perro, llamado Chulo, vuelva a cuidar de su rebaño.
En la primera resolución judicial, la titular del Juzgado de Instrucción Nº2 de Laredo, Ana Cristina Pomposo, absolvió a las dos mujeres denunciadas «sin perjuicio de las acciones civiles que pudieran ejercitarse». Y es lo que el ganadero, de la mano de su abogado, ha emprendido. En este caso, el pleito va dirigido frente a la mujer que se quedó con el mastín y lo que se reclama es la propiedad del animal. El primer paso que ha planteado el letrado del ganadero es un acto de conciliación al objeto de ver si la actual propietaria del mastín opta por devolvérselo al demandante. Una circunstancia que por lo que manifestó esta mujer en el juicio se antoja complicada, al defender que el perro estaba en mejores condiciones con ella.
En caso de que se negase a entregar el animal, el letrado del ganadero continuaría con la demanda y solicitaría la práctica de una pericial consistente en una prueba de ADN con la que el ganadero demostraría que el mastín es hijo de una pareja que está en su poder y tienen el correspondiente chip, no como ocurre con Chulo, al que no llegó a ponerle el dispositivo identificativo, lo que ha derivado en estos dos procedimientos judiciales.
En su sentencia de abril de 2024, la magistrada consideró que no se daban los requisitos necesarios para considerar a la tiktoker y la mujer que acogió al perro autoras de un delito de apropiación indebida, tal y como mantenía la acusación particular. La magistrada no encontró en las dos mujeres ánimo de lucro, ni una conducta tendente a incorporar a su patrimonio al animal.
Según los hechos probados de la sentencia, acaecidos en diciembre del 2023, la creadora de contenido en redes sociales circulaba por una carretera en Soba cuando se encontró con un perro mastín que le empezó a seguir. Entonces, detuvo su vehículo y comprobó que no tenía collar y tampoco había nadie en los alrededores que se hiciera cargo del animal. Además, no vio ganado a cuyo cuidado estuviera el perro ni casas o estructuras que le sirvieran de protección. Entonces, la mujer decidió llevar al animal a un centro veterinario, donde comprobaron que no tenía chip, y a un establecimiento donde le bañaron y le desparasitaron. Un día después, la tiktoker difundió la fotografía del mastín y se puso en contacto con una protectora de animales solicitando una casa de acogida para el perro.
La protectora hizo de intermediaria y localizó a otra mujer –también denunciada y ahora absuelta- que se hizo cargo del animal. Esta lo registró a su nombre y lo llevó al veterinario para que le colocaran el chip, le vacunaran y le realizaran una analítica.
Para la magistrada, estos hechos no pueden ser calificados como un delito de apropiación indebida. En el caso de la mujer que encontró el perro, entiende la juez que «su conducta no es tendente a incorporar a su patrimonio el animal», porque al día siguiente de recogerlo se puso en contacto con una protectora informando de que no podía hacerse cargo de él. A ello suma que ninguna de las dos mujeres conocía que el animal tuviera dueño, como así se desprende del hecho de que cuando la primera lo recogió, el animal no tenía collar ni placa identificativa, y además estaba «sucio, con muchas garrapatas, delgado».
Junto a ello, el propio denunciante admitió que hacía días que no veía al perro, y el veterinario que atiende a los animales de este informó de que el mastín nació en el monte y no lo había visto nunca, «de modo que desde su nacimiento no ha recibido asistencia sanitaria». Las analíticas revelaron «el estado si no de abandono, sí, al menos, de escaso cuidado» del animal, todo lo cual hace que ninguna de las dos «pudiera conocer que el animal tenía dueño».
Finalmente, «tampoco se aprecia ánimo de lucro alguno» en las denunciadas. La primera lo llevó al veterinario y a un establecimiento para que lo bañaran y quitaran las garrapatas, luego lo ofreció en adopción, no en venta, «sin recibir ninguna contraprestación por ella».
Por su parte, la mujer que tiene ahora a Chulo «registra al animal, le suministra las vacunas pertinentes y le realizan las analíticas para comprobar su estado de salud, pagando por todos estos servicios». «Sin duda, el perro tiene un valor económico, pero no parece que, visto el comportamiento de las denunciadas, las mismas se hicieran cargo del animal con ánimo de enriquecerse, ni que conocieran la existencia de una titularidad ajena sobre el mismo», concluyó la jueza.
El pasado mes de enero la Audiencia Provincial confirmó la decisión de la magistrada al rechazar el recurso del denunciante, porque pedía que se condenase a las dos mujeres, algo que impide la ley, en lugar de la anulación de la sentencia.
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Ana del Castillo
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