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Reinosa ha vuelto a revivir una jornada histórica. Los sindicatos convocantes, UGT y CC OO, lograron sacar a miles de personas a la calle (5. ... 000 según la organización) que desafiaron al mal tiempo para reclamar un futuro para Campoo. Lo hicieron como una «comarca unida» implicando no solo a la industria, sino a todos los sectores como el comercio, la hostelería o los servicios. Un espíritu de unión para hacer frente al declive económico y poblacional en el que se ha estancado el sur de Cantabria. Una protesta colectiva en la que estuvo muy presente la herida aún abierta de los sucesos de la primavera de 1987.
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Este sábado Reinosa no lloró como sí lo hizo hace 35 años en las protestas obreras de Forjas (1987), que se cobraron la vida de uno de los suyos. No obstante, durante la gran movilización que se vivió en la capital no faltaron alusiones al trágico suceso y al espíritu latente en la sociedad campurriana de levantar la voz para no resignarse y rebelarse ante la amenaza de deslocalización o regulaciones de empleo que amenazan ahora a sus fábricas (Gamesa, Sidenor y Forgings and Canstings) y a su porvenir como comarca.
Bajo el lema 'Campoo quiere futuro, sin empleo no hay comarca', la multitudinaria manifestación salió del Parque de Cupido pasadas las 12.15 horas bajo un cielo que amenazaba aguacero. Entre petardos, pitos y gritos de «Campurrianos uniros», la alargada lengua de manifestantes se iba haciendo más grande al bajar por la calle principal hasta el Ayuntamiento de Reinosa. Por el camino, en señal de apoyo, los comercios y los bares apagaban luces, echaban el cierre y los acompañaban. Al llegar a la Plaza de España comenzaban a caer las primeras gotas, pero el frío intenso (había nevado por la mañana) no impidió que se abarrotase el lugar e incluso se desbordase el gentío entre las calles adyacentes. Los sindicatos convocantes hablaban de «unos 5.000» participantes, aunque otras fuentes institucionales cifraban la protesta en «3.000 largos». En cualquier caso, un éxito de participación para una convocatoria surgida hace apenas diez días.
Como colofón de la protesta se leyeron varios manifiestos por parte de los representantes sindicales de CC OO y UGT. Intervinieron, entre otros, Rosa Mantecón, secretaria general de CC OO Cantabria; Mariano Carmona, su homólogo en UGT, además de los delegados comarcales de ambos sindicatos en Campoo, Álvaro Ruiz y Rosmari Alonso. También participó en el cierre de acto Raúl González, hijo de trabajadores de una de las fábricas y periodista local. Éste último recordó los sucesos de 1987 que vivió cuando sólo era un niño y lamentó que aquello no se hubiese traducido en un mejor futuro para su tierra. «Sabemos que el precio que se pagó fue alto, vida humana incluida, pero creo que quizás lo que nunca pensamos entonces es que aquella lucha que nos unió como pueblo y como comarca pueda tener, con el paso de los años, tan escasa recompensa en forma de compromisos de reindustrialización y apuesta por un territorio», dijo, tras llamar a las administraciones a implicarse. También se dirigió a los alcaldes presentes en la manifestación y les pidió que no se dejaran llevar por «las exigencias del guion» de sus partidos en Santander, animándoles a «pegar un golpe en la mesa» y reivindicar un trato igualitario al de otros territorios para su casa.
Previamente había tomado la palabra el delegado comarcal de CC OO en Campoo, Álvaro Ruiz, quién había tirado de datos para hacer una instantánea de la complicada situación de las fábricas y el resto de sectores productivos. Él también retrocedió a 1987 para reflejar que aquel año había en Campoo 3.700 empleos directos en la industria, frente a los escasos 1.000 que hay ahora. Reflexionó sobre cómo repercuten esas cifras en el cierre de comercios, negocios hosteleros o en el descenso de población. Un problema que ahora se ve aumentado por otras crisis como los altos costes energéticos pero que, a su juicio, también tienen su origen en que Campoo «somos los grandes olvidados de las administraciones públicas», apostilló.
Con anterioridad a su discurso, otra de sus compañeras (Rosmari Alonso, de UGT Campoo) había pedido implicación y planes de reindustrilización o dinamización turística con partidas económicas fijas como tienen otros territorios. «Para evitar ser un desierto al sur de Cantabria necesitamos un plan de futuro que atraiga inversión a este territorio», apostillaba la sindicalista enumerando las virtudes de su tierra (historia, cultura, patrimonio...), mientras Ruiz llamaba a no conformarse. «Como sociedad tenemos que escoger: o seguir en la resignación o plantar cara; o nos rebelamos o desaparecemos como comarca. Yo hoy elijo rebelarme como hicieron muchas personas aquí presentes en el año 1987», afirmó. Una llamada de atención, de nuevo, para pedir al auditorio que pelease. «Hoy aquí decidimos luchar por lo nuestro, Campoo unida jamás será vencida», concluyó entre aplausos.
Se dieron muchos más datos del «catarro» económico y poblacional que padece la comarca. Lo hizo la secretaria general de CC OO, Rosa Mantecón. Según dijo, en el último cuarto de siglo Campoo ha perdido un 25% de la población. Además, la comarca está cinco puntos más arriba en la tasa de envejecimiento por habitante con respecto a la media de Cantabria. Una cifra que en Reinosa sube a ocho puntos, «lo que significa que hay un 30 por ciento de la población que depende de una pensión», lamentó, mientras comparó lo dicho con una tasa de juventud «muy por debajo de la media regional».
El último número que quiso destacar fue el de las fábricas. «En Campoo y en Reinosa más del 40% del empleo es industrial y así queremos que siga siendo, porque si la industria falla el resto cae en cascada», sentenció.
Entre el público, como oyentes, también estaban, además de los alcaldes campurrianos, un nutrido grupo de diputados regionales de todos los colores políticos.
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Ana del Castillo
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