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La condición privilegiada de Castro Urdiales
Efemérides de nuestra latitud ·
La villa estuvo exenta de cumplir el servicio militar por tierra, en compensación de los grandes servicios que prestaba por marSecciones
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Efemérides de nuestra latitud ·
La villa estuvo exenta de cumplir el servicio militar por tierra, en compensación de los grandes servicios que prestaba por marMucha documentación para estas efemérides, unas analizadas y otras aún por analizar hasta que surja un valiente. Se encuentra en Inglaterra, en lo concerniente a Castro Urdiales, por ejemplo, en el Museo Británico hasta donde me llegué, el siguiente texto en un documento del año 1190: «En terra Navarrae ibcipit a portu illo, qui dicitur Huarce, et durat usque ad aquam quae dicitur Castre, quae divitit terram regis Navarrae e terra regis Castellae», o lo que es lo mismo: «Y la tierra del rey de Navarra empieza en aquel puerto llamado Oiarcuse (Hondarribia) y llega hasta las aguas de Castro Urdiales, que divide la tierra del rey de Navarra del rey de Castilla». O sea que, en el momento de la invasión de Alfonso VIII de Castilla (1198-1200), los límites marítimos de Navarra iban desde la tierra de Oiartzun, que comenzaba en el río Bidasoa, hasta Castro Urdiales.
Otros documentos demuestran cómo el principio del reinado de Pedro I constituye una de las principales confirmaciones de la condición privilegiada de Castro Urdiales por esa época. Castro Urdiales estuvo exenta de cumplir el servicio militar por tierra, en compensación de los grandes servicios que prestaba por mar cuando se le requería en asuntos de guerra, donde voluntariamente participaba con varias naves y cientos de hombres, grandes expertos cuajados en el bravo mar cántabro donde dominaban las técnicas como los mejores, pues nunca entre sus hijos se dieron grandes calamidades durante las galernas. El invierno atroz era la costera más dura que se podía imaginar, pues había que salir mar a dentro a remo y vela la más de las veces empuñando el tabor y, ya lo hemos dicho muchas veces, en embarcaciones sin cubierta, veinte hombres y a más de treinta kilómetros mar adentro. Se le eximía también de las contribuciones generales en pago de su lealtad a los reyes: son de Castro la leal, dice parte del blasón de nuestra villa. Por sus grandes sacrificios por la patria gozaba de envidiados privilegios y tanto la amaban los reyes que decían de ella: «Que nunca sea nuestra villa de Castro Urdiales enajenada de la corona real».
Comienza el Becerro diciendo que la Villa de Castro Urdiales es del Rey o realengo y como contribuía al servicio naval: «Cuando el Rey ha guerra con los moros o tiene alguna villa o castillo cercado o esta y por su persona, e arma flota a sus costa con la Marisma de Castilla o de Gallizia, entonces la han de servir los de la Villa de Castro Urdiales, con una nave o con una galea del día que se partiera de Castro a tres meses e acabados los dichos tres meses que han servido, que finca el cuerpo de la galea para el Rey. E nunca pagaron fonsadera (ir a filas) salvo con nao o galera como queda dicho. Non pagan Martiniaga (doce maravedís por vecino) en San Martin. Tampoco pagan el portazgo, ni en Castro ni fuera de Castro (por el paso de mercancías)». Lo mismo pasaba con el diezmo de las pescas que decían el treintazgo y que en Castro solo pagaban los extraños. El impuesto que pagaban al Rey los castreños era el alfolí del hierro, que pagaban los ferreros que lo hacían y que eran de cada quintal cinco sueldos.
Este era el cuadro que presentaba el estado libre privilegiado y nobilísimo de nuestra Villa en una época en que los grandes servicios, se premiaban con tales distinciones… Todo esto se lo ganó Castro Urdiales a fuerza de vidas y sacrificios donde durante el siglo XIV, no hubo año de paz.
Eduardo III manda una carta patética donde el inglés protesta en términos respetuosos, pero dolorido, de los frecuentes asaltos de los corsarios y piratas cántabros: «Cun itaque plurees marinari, piratae de viris Santae, Ander, Urdialis e Laredo et iracunde de dominioet potestate vestre».
Orden de confiscar bienes por valor de 167 libras esterlinas pertenecientes a mercaderes de Santander, Laredo y Castro Urdiales en represalia por actos de piratería.
La nao Santa María de Castro Urdiales con mercaderes y mercancías fue detenido por el senescal de Ponthieu, pero logró escapar.
Libertad de la prisión de Southampton, donde se hallaba detenido, le fue otorgado a Fernando de Castro Urdiales maestre de la Santa María. El rey ordenó que Fernando y otros mercaderes no sean molestados por los ciudadanos de Southampton.
Orden del rey a sus sheriffs (así consta en documento) de arrestar a Pedro Sánchez en las cercanías de Castro Urdiales, quien debe 34 libras a Andrés Pérez, enviado del rey de Castilla. El dicho Pedro Sánchez abandonó el reino con sus mercancías sin pagar sus deudas.
Nuevas quejas del rey inglés ante actos de piratería protagonizados por gentes de Castro Urdiales y otras villas.
Se produce en la Villa Castro Urdiales un gran incendio que destroza buena parte de la misma y en particular la zona más meridional, denominada Media Villa de Abajo, en donde se encontraba en construcción (interesante fecha) el Convento de Santa Clara, que sufrió graves daños.
Una comisión de «oyer and terminer» (investigar y decidir) fue designada para investigar las demandas de Lope Díaz, mercader de Castro Urdiales, a quien navegando en su barco La Santa Catalina (ya existía la ermita) y llevando a bordo un cargamento de paños, armaduras, vestidos copa de plata, camas y otras mercancías desde Flandes a Castro Urdiales, un temporal lanzó sobre las costas, donde gentes de Promhill y Lyde entraron en el barco y le robaron las mercancías por valor de 430 florines u 80 libras esterlinas. Estos eran los famosos the rakers, auténticos depredadores de naufragios de donde procede la palabra tan marinera en todos los puertos de mar, asimilando a los raterillos en la actualidad.
...La historia sigue, y con ella las efemérides castreñas, las de nuestra latitud.
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Álvaro Machín | Santander
Guillermo Balbona | Santander
Sócrates Sánchez y Clara Privé (Diseño) | Santander
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