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La instrucción del caso de la decapitación de Castro parece no tener fin. Un año y medio después de que este macabro caso saltara ... a la palestra, todavía continúa la práctica de diligencias, mientras Carmen Merino, la novia del fallecido, Jesús Mari Baranda, continúa en prisión provisional como única sospechosa del crimen.
Ayer tuvieron lugar nuevas testificales en el Juzgado de Instrucción Número 3 de Castro, cuyo titular es ahora Ángel Gabriel Cembranos, el tercer instructor que interviene en esta causa.
Los cinco testigos que estaban citados para declarar eran el hermano y el primo del fallecido, José Andrés y Alfonso Ricondo; Carmen Mendoza, amiga de la sospechosa del crimen, que fue quien guardaba las bolsas y el neceser donde se encontraba el cráneo del finado, y los dos técnicos sanitarios que trasladaron al centro de salud de Castro tanto a la novia de Jesús Mari como a Ana Mendoza, también amiga de Merino, que sufrió un ataque se ansiedad cuando su hermana descubrió los restos del banquero jubilado.
Salvo los dos sanitarios, el resto de testigos comparecían por segunda vez en el Juzgado. Y lo hacían porque durante su primera comparecencia no pudieron estar presentes ninguno de los letrados de las partes al haberse decretado el secreto de sumario de las actuaciones.
Por eso ayer, tanto el abogado de la sospechosa como la letrada que representa a los hijos de Jesús Mari aprovecharon para plantear una serie de cuestiones a los testigos, aunque como luego se confirmó ninguno de ellos aportó nada relevante sobre lo que ya manifestaron en su primera declaración.
Los que sí dieron algún detalle novedoso fueron los dos técnicos sanitarios del 061 que atendieron a Merino y a su amiga Ana Mendoza. «Valiente amiga eres, mira en que lío me has metido». Eso fue lo que le dijo Ana María Mendoza a Carmen Merino ya dentro de la ambulancia y de camino al centro de salud, según apuntó ayer uno de los sanitarios y confirmó después el otro. Ante esto, Merino agachó la cabeza y no replicó en el momento. Aunque poco después dijo: «Lo siento», según detalló uno de los dos profesionales.
Por su parte, Carmen Mendoza dio algún detalle más sobre cómo descubrió el cráneo. Dijo que el motivo por el que sacó las bolsas -donde supuestamente había juguetes sexuales de su amiga Carmen Merino- se debió a que no le gustaba tener bolsas de plástico dentro del armario para conservas las cosas. Entonces fue a cambiarlas por unas de tela y fue cuando, «por curiosidad», abrió el paquete, destapando así el macabro crimen. Además, ayer contó que se dirigió a Merino cuando abandonó su vivienda porque se iba en la ambulancia y le dijo: «No te voy a perdonar en la vida lo que me has hecho».
De su lado, Alfonso Ricondo indicó al instructor que desde el momento en que desapareció el fallecido «la secuencia de los hechos no le pareció normal» y que el único encuentro que tuvo con Merino fue en la calle, en un bar, y ella al verle le recriminó que hubiese ido a denunciar la desaparición de su primo. «Estoy convencido de que Carmen sabía mucho más de lo que decía».
El hermano de Jesús Mari declaró que Merino le había estado «toreando» y «engañando» sobre el paradero del fallecido. «Me dijo que se había llevado dinero en metálico, cuando él siempre utilizaba el cajero».
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Ana del Castillo
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