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Las pequeñas gimnastas entrenan en el Pabellón de La Cantábrica. Daniel Pedriza
Flexibilidad y fuerza en equipo

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Decenas de niñas se forman en la Escuela de Gimnasia Rítmica de El Astillero, que celebra el 30 aniversario de su puesta en marcha

Sheila Izquierdo

El Astillero

Viernes, 15 de junio 2018

Se extiende el tapiz en el pabellón La Cantábrica de El Astillero. Las pequeñas gimnastas -tienen entre tres y trece años de edad- hacen círculo a petición de las monitoras y comienza el calentamiento general. El cuerpo tiene que estar preparado para lo que viene: los saltos, giros, flexibilidad, coreografía... A partir de ese momento, las mazas, cintas, pelotas y aros salen a la pista llenando el pabellón de figuras imposibles, colorido y ritmo. Un espectáculo.

La Escuela de Gimnasia Rítmica de El Astillero ronda ya los treinta años de antigüedad, lo que la convierte en una de las sedes deportivas de mayor solera del municipio, por donde habrán pasado ya millares de niñas y niños de dentro y fuera del municipio. Desde hace veinte, la escuela está capitaneada por María de los Santos, técnico superior en esta disciplina y a su vez juez nacional, que instruye, junto a Laura Díaz, a decenas de niñas.

«El recorrido de la actividad durante todos esos años pasa desde competir a nivel nacional a dedicarse casi exclusivamente, como es el caso de las últimas temporadas, a la iniciación o deporte base; participando en exhibiciones, festivales y torneos regionales; siempre obteniendo excelentes resultados», explica María de los Santos.

«La Escuela da la posibilidad a los alumnos de conocer, practicar y disfrutar este deporte»

Técnico Superior, María de los Santos

La técnico se centra en los ultimos méritos deportivos para continuar la charla y habla del anterior torneo en el que participó la Escuela, el IV Icangym. Esta competición es conocida ya por el municipio, ya que se celebró en El Astillero en su primera edición y se repitió el pasado año, congregando a 200 gimnastas de dentro y fuera de la región.

Organizado por Studio Water&Fitness y con la colaboración de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de El Astillero, este torneo cumplió con creces su objetivo de motivar y premiar a los alumnos que practican este deporte a nivel de base o como extraescolar así como el trabajo que hacen entrenadoras y gimnastas hacen en sus respectivos clubs, colegios o escuelas.

El pabellón de La Cantábrica acogió con gran éxito de participación el IV edición del Torneo Icangym de Gimnasia rítmica escolar de Cantabria. En este encuentro se dieron cita el club de Danza Tapiz de Reinosa, el colegio José Escandón de Soto de la Marina, el colegio Buenaventura González de Bezana, la escuela deportiva municipal de Polanco y la escuela de El Astillero.

En esta prueba, varios grupos de la Escuela astillerense consiguieron medalla. «Las junior 1 y 2, oro y plata, respectivamente y el grupo benjamín, oro», subrayó la técnico superior.

La disciplina que se lleva en la escuela es una de las claves para lograr que las alumnas sean grandes deportistas. «Al margen del objetivo principal, que es que las niñas del municipio tengan la posibilidad de conocer, practicar y disfrutar de este deporte, también destaco como beneficios el desarrollo de las condiciones físicas básicas, además del ritmo y la coordinación», señala la entrenadora.

«Durante las últimas temporadas, la escuela se ha centrado en iniciación y el deporte base»

Durante las clases, se trabaja la técnica de saltos, giros, equilibrios y elementos de flexibilidad, que son la base en esta disciplina. También el contacto y posterior perfeccionamiento de la técnica de aparatos que conforman este deporte: aro, cuerda, pelota, cinta y mazas.

Las más pequeñas comienzan desde los tres años. Daniel Pedriza

Para la entrenadora, la gimnasia rítmica da a los alumnos una clase de valores como son la disciplina, el respeto, el trabajo en equipo o, el compromiso. «Participan en actividades colectivas, tanto en su municipio como fuera de él, mostrando así el trabajo realizado; lo que repercutirá favorablemente en la motivación de las alumnas al entorno en el que trabajan», sostiene.

Todo ello redunda en una potenciación o desarrollo de la capacidad de esfuerzo y superación, añade la entrenadora.

La media de alumnos de los últimos años -incluyendo a algunos niños- es sobre los cuarenta. «El pasado año llegamos a 55 y tuvimos incluso que abrir lista de espera ya que con las instalaciones y escaso horario de pista que contamos es imposible atender adecuadamente a grupos mayores», señala De Los Santos.

Como ahora María de los Santos está recuperándose de una convalecencia, la Escuela tiene a Pilar Revuelta como entrenadora sustituta, que es la que se encarga de dirigir las sesiones, formar a las pequeñas gimnastas y coreografiar. Un papel que va más allá de eso, ya que las pequeñas ven en sus entrenadoras un ejemplo deportivo.

Por eso, a Pilar se le pregunta qué ha significado para ella la gimnasia rítmica. Y responde: «mi vida gira en torno a ella; empecé con cuatro 4 años... y es mi manera de vivir. A las niñas se las enseña disciplina, esfuerzo, compañerismo y responsabilidad... A ser un equipo», comenta.

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