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Decenas de vehículos acceden a diario desde hace unas semanas a través del Arco de San Martín a la Puebla Vieja de Laredo. La destrucción ... del bolardo que impedía el tránsito rodado en este punto, unido a la desaparición de la señal vertical de prohibido el paso, han propiciado esta nueva agresión a un entorno declarado Conjunto Monumental Histórico Artístico por el alto valor de algunos de los elementos que la conforman.
Una de esas joyas son los restos de las murallas que desde el siglo XIII protegen el casco histórico. La también conocida como Puerta de La Blanca afronta desde hace semanas el riesgo de quedar seriamente dañada por cualquiera de los conductores que han encontrado en este punto la forma de eludir el sistema de control de acceso que da cumplimiento a la ordenanza aprobada por el Ayuntamiento de Laredo.
El único lugar de acceso autorizado al corazón de la Puebla Vieja se sitúa en la confluencia de la rúa Santa María con la calle Emperador. Allí quedó emplazado un bolardo hidráulico. La normativa en vigor establece un horario para el acceso de los camiones de reparto. Además, los residentes, provistos de su pertinente autorización, también acceden sin problema para realizar labores de carga y descarga, con un margen de 30 minutos para tales menesteres. El aparcamiento está prohibido.
En abril del año pasado, el Ayuntamiento de Laredo anunció a bombo y platillo los trabajos de instalación del nuevo sistema de control de acceso de vehículos a la Puebla Vieja por la calle Santa María. Unos trabajos con una inversión de 33.000 euros.
En el año y medio transcurrido desde su entrada en funcionamiento, el sistema infalible se ha averiado en varias ocasiones. En esos casos, nada impedía acceder a la Puebla Vieja por la calle Santa María. Lo que nadie podía imaginar es que su correcto funcionamiento diera pie a convertir el acceso por San Martín en el coladero actual para circular intramuros de la Puebla Vieja. Sólo hubo que hacer desaparecer el bolardo que blindaba los accesos. En su lugar, desde hace semanas hay un pequeño agujero a ras de suelo. De forma deliberada o accidental, también desapareció la señal vertical que indicaba la prohibición total de acceso a vehículos a motor.
Como sucede con las irregularidades que se prolongan en el tiempo, de la consciencia de la ilegalidad de los primeros infractores se ha pasado al desconocimiento de la norma por muchos de quienes a diario se adentran en el recinto amurallado. Consultados a pie de rúa, muestran su incredulidad ante la noticia de que dicha maniobra está prohibida. La estupefacción alcanza a los peregrinos que, procedentes de la zona de Valverde, irrumpen por el mismo arco para acceder a la iglesia de Santa María. Muchos se asombran ante el escaso margen con el que los coches pasan bajo una puerta tan valiosa.
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