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'Una locura de color, de acción, de creatividad'. Así definió el responsable del Espacio Creativo- Sala Rúas de Laredo, Luis Sánchez, la exposición de José Antonio Sánchez López titulada 'Emoción por las Formas'. La muestra, que alzó el telón en una tarde lluviosa, podrá ser visitada hasta el próximo día 24 de abril.
Al acto de inauguración asistieron la alcaldesa de Laredo, Charo Losa, el concejal Juanjo Revuelta, el párroco de Laredo, Juan Luis Cerro, así como distintos entusiastas del arte, habituales en este coqueto rincón de la Puebla Vieja pejina. La puesta de largo de la exposición tuvo su complemento en la actuación del cantautor Andrés Bescansa, que desgranó parte de su repertorio más intimista, que inició con el tema 'La Mentira y la Verdad'.
El propio artista, José Antonio Sánchez López (Laredo, 1958), se mostró confortado por la notable afluencia de público e invitó a los presentes y a quienes se acerquen en las tres semanas que permanecerá abierta, «a disfrutar de una exposición con la que pretendo transmitir energía». Tras agradecer a los responsables del espacio artístico su apoyo, así como el del propio Ayuntamiento pejino, cedió la palabra a su nieta Lola. «Espero que os gusten los cuadros de mi abuelo», expresó con aplomo, antes de colocar sobre una de las esculturas móviles una cabeza decorada por ella misma con un mensaje de 'No a la Guerra'.
Sánchez presenta en este recinto un despliegue de obras de gran tamaño que, junto a la intensidad de color de las pinturas, nos habla de las prioridades de este artista a la hora de componer sus obras y establecer su propio lenguaje artístico.
El artista se considera sin ambages influenciado por los pintores coloristas «y demás fieras desbocadas que rompieron la jaula a principios del siglo XX». El creador no imita a sus admirados artistas, sino que interpreta, como ellos hicieron en su tiempo, los nuevos fenómenos de la realidad, agrupando en un caleidoscopio de colores y formas, la originalidad del momento en que se vive.
Toda la fuerza de esta obra arranca del poder de su imaginación, compaginada con una disciplina y libertad de expresión, que a su vez no ahoga su indispensable imaginación. «Vivimos en un periodo de transición y el artista que se siente creador no puede desempeñar otra función que no sea la mudanza de lo ya establecido por otras nuevas ideas. Es más, tiene el deber de destruir los últimos vestigios de una estética vacía de contenido y embarazosa, con vistas a despertar el instinto creador que, aún sin saberlo, anida en cada uno de nosotros», explica.
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Ana del Castillo
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