

Secciones
Servicios
Destacamos
Una montaña de residuos verdes (restos derivados de la actividad jardinera). El Ayuntamiento de Ruiloba ha puesto en conocimiento de la Consejería de Medio ... Ambiente el problema existente en el municipio con el punto negro de La Florida, ubicado en el barrio de La Iglesia, donde se llegan a acumular hasta 2.500 metros cúbicos de esta 'basura', procedente tanto de Ruiloba como de municipios limítrofes. «Hay troncos, ramas, pasto y césped segado, restos de poda y plantas de todas las especies vegetales del entorno», explica el concejal del área, Iván Cuetos (PSOE).
El origen de los residuos es diverso y -como se detalla en el plan que el Consistorio ha remitido a Medio Ambiente- está relacionado con «el desarrollo urbanístico que viene experimentando Ruiloba en los últimos años». Se está produciendo un incremento de viviendas, que han sido construidas en el extrarradio, y que generalmente «están dotadas de jardines». Un modelo que se replica en el resto de municipios del litoral (Alfoz de Lloredo, Comillas o Udías, por citar algunos de ellos). En torno a esta actividad, se ha establecido en la zona costera un modelo de negocio relacionado con la jardinería. Tanto particulares como empresas llevan años deshaciéndose de sus restos verdes «de forma desordenada y sin criterio alguno de reciclaje» en el descampado de Ruiloba. El 'allá donde fueres, haz lo que vieres', aunque sea poco cívico y éticamente cuestionable. Es material que no se ha tratado previamente, más allá de cortarlo para poder transportarlo.
«No se trata de un vecino que tira un carro de hierba en un momento puntual, sino que hablamos de que todos los días entran y salen furgonetas de forma constante», apunta Cuetos, quien asegura que los residuos verdes acumulados en este punto, ubicado en un claro abierto en medio de una plantación de eucaliptos, puede llegar a medir tres metros de alto. En ocasiones, se junta tanta cantidad de poda, que las ramas llegan incluso a invadir el camping El Helguero, ubicado a 200 metros de La Florida -por aportar más datos, las primeras casas del barrio de La Iglesia están a unos 450 metros y el Ayuntamiento a menos de un kilómetro de distancia-.
A los restos de poda, «hay que añadir otros materiales, como sacos vacíos de plástico, botellas, latas, macetas rotas, tuberías de riego e incluso envases de productos fitosanitarios». Es fácil hacerse una idea del efecto que este vertedero incontrolado puede tener en el medio ambiente. El Ayuntamiento también lo refleja en los documentos que ha llevado a la Consejería. Aunque un operario municipal acude con frecuencia para retirar restos, es como intentar vaciar el agua del mar, porque tan solo puede actuar en la superficie. «Las capas internas de estas murallas de residuos pueden tener varios años de antigüedad y se adentran en el sotobosque, lo que dificulta el tránsito de las personas por esta zona». También es peligroso, «ya que se trata de material seco y altamente inflamable que emite gas metano al fermentar». Y más teniendo en cuenta las altas temperaturas a las que está expuesto debido al cambio climático.
La gestión de los residuos depende, en términos generales, del Gobierno de Cantabria, pero, según se explica en el informe, «existen lagunas e imprecisiones en la legislatura española sobre cómo tratarlo». Por eso, la Federación Española de Municipios y Provincias dispone de una ordenanza modelo sobre la gestión de ciertos restos, entre ellos, el verde. Ruiloba aboga por gestionar los residuos desde el propio Ayuntamiento, mediante la creación de una Plataforma de Compostaje, que permita cerrar el punto negro actual, bloquear el acceso y neutralizar los vertidos acumulados. En el proyecto elaborado por el Consistorio se recogen incluso algunos ejemplos de regiones españolas en las que ya se han implantado este tipo de iniciativas.
Lo único que le falta a Ruiloba para arrancar es dinero. La financiación necesaria. Ahí es donde entraría el Ejecutivo regional. En lo que se decide si habrá dinero y cuánto, el concejal de Medio Ambiente tiene previsto reunir a vecinos y empresarios con el fin de explicarles el problema -que ya es vox populi- y exponer la propuesta elaborada para solucionarlo.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
La palygorskita, los cimientos del vino rancio en Nava del Rey
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Noticias seleccionadas
Ana del Castillo
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.