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Supervivientes y modelos. Elisa Madrazo, Luisa Colina y Matilde Ortiz.
Cicatrices convertidas en «esperanza y superación»

Cicatrices convertidas en «esperanza y superación»

Próxima exposición. La estudiante santoñesa Paula Pacheco ha retratado las huellas que ha dejado el cáncer de mama en un grupo de mujeres para mostrar que «siguen siendo igual de bellas»

Ana Cobo

Santoña

Domingo, 14 de febrero 2021, 08:39

La cicatriz que te queda es, a la vez, el peor y el mejor momento de mi vida. Te enseña que la muerte está ahí presente y que no puedes dejar para mañana lo que puedes hacer hoy». La sonrisa de Noelia Fernández eclipsa la huella que ha dejado el cáncer de mama en su piel. Posa ante el objetivo de la cámara mostrando, natural y generosa, las secuelas de la enfermedad. Sin ella ser consciente, transmite una confortable sensación de felicidad.

Las imágenes que protagonizan la exposición 'Cicatrices' se impregnan de ese mensaje vitalista. «Quiero que las cicatrices se conviertan en vida, esperanza y superación y no solo en un mal recuerdo», explica Paula Pacheco. La joven santoñesa, de 22 años, estudia el último curso del Grado de Diseño Gráfico en la Universidad de Cesine y está a punto de poner el broche de oro con un proyecto que mostrará al mundo la belleza que esconden estas 'costuras de guerra'.

Siempre tuvo claro que su trabajo de final de carrera iba a girar en torno a la fotografía. Una de sus grandes pasiones. A ello unió que, desde hace dos años, colabora desinteresadamente con la Asociación 'Cantabria en Rosa', integrada por supervivientes de cáncer de mama. «Creo carteles para los actos que organizan y también les hago fotos en sus actividades». A su lado, dice, «he tenido grandes vivencias y me han aportado mucho».

Esa confianza que ha ido forjando con estas mujeres, le llevó a plantearles el proyecto que rondaba por su cabeza. Quería retratar las cicatrices que ha dejado el cáncer en sus cuerpos. Y hacerlo con un objetivo claro: reivindicar que «a pesar de esa cicatriz, siguen estando igual de bellas o más». Plasmar su «superación y felicidad». Y reflejar que tras la dura enfermedad, «hay alegría y optimismo».

Para sorpresa de la joven, a su propuesta respondieron muchas voluntarias. Ya ha retratado a 10 luchadoras y tiene pendiente inmortalizar a otras tres. «Al ser algo tan íntimo, no me esperaba que iban a querer tantas». Son de Santoña, Torrelavega, Astillero... Tienen entre 29 y 64 años. Algunas no habían sido capaces aún de enfrentarse al espejo. Y han accedido a ser modelos por un día para dar visibilidad a la enfermedad, ayudar a otras mujeres y desestigmatizar las cicatrices.

El plató de la universidad ha sido el escenario de las sesiones. «Llegaban muy nerviosas pero, a medida que cogían confianza, se iban soltando. Son muy valientes y ha sido muy fácil trabajar con ellas. Ha resultado una experiencia muy gratificante», reconoce Pacheco.

Cada fotografía encierra una historia. Hay mujeres que posan con una pequeña cicatriz y otras a las que les falta una parte del pecho, todo el seno o las dos mamas. Cuerpos diversos, normales y hermosos. «No sabía cómo venía ninguna, ni dónde tenían exactamente la cicatriz. Pensaba que verlas me iba a impactar mucho, pero me he sentido cómoda porque ellas me dan vida a mí». Cada una ha posado cómo mejor se sentía. Con ropa, con el torso desnudo, cubriéndose con la mano. «Me han dado libertad y todas han accedido a enseñar el rostro». Cuando la estudiante captaba sus caras siempre «salían sonriendo». Era su pose natural. A pesar de haber pasado por una batalla tan dura, Luisa, Maty, Dolores, Marta, Noelia... derrochan «mucha paz y felicidad».

Las fotografías son en blanco y negro. «Impresionan más». Actualmente, la estudiante está en la fase de posproducción, seleccionando y editando las imágenes. El trabajo incluye un proyecto audiovisual en el que las protagonistas explican a cámara su historia. Lo que significó que les detectarán el cáncer y cómo, ahora, ven la vida de otra manera. «Con más fuerza y esperanza». Se emocionaron al contarlo. Sus reflexiones y un adelanto de la iniciativa se puede ver en las redes sociales bajo el nombre 'Cicatrices_exposicion'.

Este proyecto escapará del ámbito universitario y tendrá su puesta de largo en Santoña. La exposición se verá en la Casa de Cultura la primera quincena de mayo. «Se podrá visitar desde el día 4 pero la explicación del trabajo y la proyección del video será el viernes, 7». No será el único sitio. «Me han llamado interesándose del Centro Cultural de Solares, de Torrelavega y la Asociación también quiere llevarlo a Astillero donde tienen la sede. No me esperaba tanta repercusión», confiesa ilusionada

La muestra se traducirá en «visibilidad» tanto para las supervivientes, que «se merecen todo», como para la trayectoria profesional en la que está a punto de adentrarse la estudiante. «Las cicatrices que deja esta enfermedad siguen siendo tabú. No estamos muy socializados a ver estas fotografías. Y, por eso, pensé en esta idea. Para normalizarlo y transmitir que siguen siendo las mismas. Seguir vivas, al final, es lo más importante».

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