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Será un reencuentro emotivo, nostálgicoy salpicado por infinitas anécdotas, tatuadas en la memoria, de cuando eran compañeros de pupitre. Compañeros, que por muchos años que pasen, nunca se olvidan. Eternos. Compartieron libros, trastadas y vivencias en las aulas del entonces instituto laboral Marqués de Manzanedo de Santoña. Durante los primeros años de la década de los sesenta estudiaron a conciencia para obtener el título de Bachiller Laboral Superior en la modalidad marítimo pesquera, especialidad frigorista conservero.
De aquello se cumple ahora una efemérides especial. 60 años. Un número redondo que quieren celebrar con un acto memorable de hermandad. A la cita, fijada para el próximo 10 y 11 de junio, acudirán cerca de 35 exalumnos y uno de los entonces profesores, Juan Rangel. Lo cuenta Iñaki Marcaida, antiguo estudiante y uno de los artífices de estos entrañables encuentros. Sí, en plural. Porque no será la primera vez que se vean las caras tras separarse, una vez concluida la etapa formativa en la villa marinera.
La primera reunión la convocaron en 2014. «Rebuscando papeles en casa me percaté que hacía 50 años que habíamos dejado Santoña y pensé en reunirles a todos». La idea se antojaba maravillosa, aunque la tarea de contactar con aquellos jóvenes a los que había perdido por completo la pista se prometía ardua. «Vine al instituto y me facilitaron las listas de los cursos que finalizaron el Bachiller en el 62-63, 63-64 y 64-65. Escogí estos tres cursos porque eran en los que estaban los alumnos con los que convivíamos y, por tanto, los que más nos conocimos». En aquellas hojas, figuraban un total de 67 nombres con sus respectivos apellidos. Tirando de internet y de la ayuda de los propios compañeros logró dar con prácticamente todos los que aún viven. Algunos han forjado su vida muy lejos de Santoña. «Residen en Noruega, Catar, Estados Unidos, México y los que viven España se encuentran en puntos muy dispersos». Aún así, gran parte hizo el esfuerzo y asistió a aquella primera cita que se celebró en Santoña. «No nos reconocíamos después de tanto tiempo, y fue al hablar y escucharnos la voz cuando nos fuimos poniendo cara». Y fue tal la ilusión y el júbilo que les insufló la experiencia que, posteriormente, han repetido el encuentro en otras ciudades del país.
Ahora, con motivo del 60 aniversario volverán a Santoña, donde se erige el centro educativo y donde fraguaron una amistad que «perdurará toda la vida», recalcan otros dos antiguos alumnos, Tomás Bonet y José María Petisco, también instigadores del acto. Ellos son de Santoña y rememoran que en aquella época el instituto funcionaba además como internado para acoger a los estudiantes que venían de fuera de Cantabria,
El Manzanedo era el único centro que impartía este Bachiller Superior marítimo- pesquero y fueron muchos chicos, lo que como Iñaki, bermeano de cuna, aterrizaron en la villa con «una beca que nos concedían de 15.000 pesetas para pagar la estancia». Para aquellos adolescentes era la primera vez que salían de sus hogares y se despegaban de sus padres. En las aulas también estudiaban alumnos de los pueblos de alrededor. De Laredo, de Escalante, de Bádames... «En invierno venían en bicicleta con los libros atados en el asiento de atrás», evoca Petisco.
Eran unos críos de apenas 15 y 16 años que compartieron «muchos experiencias, muchas vicisitudes y alegrías» que les marcaron e hicieron de ellos los veteranos hombres que son hoy en día, jubilados tras prolíficas trayectorias profesionales. «Era una enseñanza estricta, pero éramos alumnos élite, que habíamos destacado ya en los estudios en nuestros institutos», apunta Marcaida. Entre las asignaturas se recuerdan aprendiendo Dibujo, Geografía e Historia, Inglés, Literatura, Física... y «había un frigorífico de pesca montado en el instituto para aprender su funcionamiento». Los tres coinciden en afirmar que fueron años «muy provechosos» y se muestran agradecidos a la vida de haber estudiado en el emblemático Manzanedo y de su estancia en Santoña». Su implicación en el pueblo fue plena. En la vida educativa, social y hasta deportiva. «Algunos de los alumnos que vinieron estuvieron jugando al fútbol con el Santoña en tercera división», recuerda Marcaida con una sonrisa.
Todas estas vivencias volverán a salir a la luz en su inminente reunión, que será la séptima que celebran, pero, sin duda, la más especial. En la tarde del viernes, 10, se juntarán de nuevo todos en el interior del instituto. A las 18.30 horas, se oficiará una misa en la capilla del propio centro que constará con la presencia del actual Marqués de Manzanedo, Juan Manuel Mitjans y Basa; el alcalde de Santoña, Sergio Abascal; y la directora del instituto, Diana Iglesias. Seguidamente, se procederá a la entrega de diplomas a los antiguos alumnos y los homenajes para concluir con un lunch. El sábado visitarán una fábrica local para conocer la elaboración de la anchoa y al mediodía, realizarán una excursión marítima por la bahía. Para reponer fuerzas celebrarán una comida en un restaurante local. «El que quiera se quedará el domingo y también habrá una exposición de fotografía y pintura de un exalumno en el hotel Juan de la Cosa, en el que nos hospedamos».
Los artífices del evento agradecen la colaboración del Ayuntamiento y del instituto. La directora del centro les está ayudando en todo los detalles de la organización y ha puesto a su disposición la instalación educativa que, remarca, «sigue siendo su casa». A Iglesias le parece maravilloso que después de tanto tiempo, «vuelvan a un sitio en el que tienen tantos recuerdos y vivencias».
Por su parte, el regidor valora la inquietud y la necesidad de estos antiguos alumnos de «volver a un centro donde se formaron en una de las épocas más bonitas de su vida, en la que atesoran recuerdos de juventud, que nunca se olvidan». Y aprovecha para reseñar que estos veteranos hombres se instruyeron en la modalidad marítimo- pesquera, la que actualmente tanto se reivindica, y que «siempre ha estado en Santoña».
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Ana del Castillo
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