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Querían demostrar «que somos muchos los que no queremos la planta» y lo hicieron. El pequeño pueblo de Las Pilas en Ribamontán al Monte y ... vecinos de Hazas de Cesto, Bareyo, Meruelo o Santoña, entre otros destinos, han acudido este domingo a la marcha reivindicativa para parar la 'macroplanta' de biogás proyectada en Praves (Hazas de Cesto), ubicada a «menos de un kilómetro» de la primera casa de Las Pilas, de donde partió la cabeza de la manifestación a la que acudieron más de un millar largo de personas (2.000 según la organización).
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Pancartas en mano para «parar la planta», una serpiente humana rodeó esta mañana la ruta de montaña que separa ambos territorios y linda con Meruelo para mostrar el sitio exacto donde Verdalia Bioenergy pretende construir la planta de biometano, que los dos pueblos rechazan. Creen que una planta que, según describen, les «llenará de camiones cargados de purines todas sus carreteras, contaminará sus acuíferos y hará irrespirable el aire que disfrutan». Por eso, luchan por mantener intacta su calidad de vida.
Los de Ribamontán al Monte cuentan con el respaldo inequívoco de su alcalde, el regionalista, Joaquín Arco, pero en Hazas de Cesto es donde sus dirigentes (PSOE- PRC) ponen «palos en la rueda» a las plataformas vecinales que lo rechazan. Tanto es así que en el último pleno de esta semana, a preguntas del PP, el pedáneo de Praves y anterior alcalde, José María Ruiz (PRC), reconoció haber llamado a la directora del colegio Jesús del Monte de Hazas para que no dejara un local a los vecinos contrarios a la planta. «A nosotros no nos dejan un local dos horas y a las dos empresas que han promovido la planta les han dejado instalar una oficina seis meses», comparaba este domingo Luis Pinto, uno de los afectados de Praves, que fue el primero en plantar batalla a esta instalación y pide al consistorio que haga un referéndum para conocer la opinión vecinal, pero se lo rechazan.
Montse Pérez
Pedánea de Las Pilas
En cambio, en Ribamontán al Monte la cosa pinta diferente. El regidor ha estado al lado de su pueblo en todo momento, ha puesto a los servicios jurídicos a trabajar contra la planta y ha escuchado a la pedánea de Las Pilas, Montse Pérez. Ella portaba esta mañana también la camiseta para pedir que les escuchen y vean que «no somos cuatro, que en el pueblo hoy no entramos y que no protestamos por nada. Esa planta está en nuestro terreno y la vamos a parar», reivindicaba.
Los vecinos han marchado este domingo con poca representación política aunque sí acudieron ediles del PP de Bareyo y Hazas de Cesto a apoyarles, pero no hubo primeros espadas de las formaciones políticas como sí estuvieron en periodo electoral.
Respecto al manifiesto que propone no instalar plantas de este tipo a menos de cinco kilómetros de núcleos habitados, este domingo habían firmado ya más de 7.000 personas. Además de haber presentado ya 1.800 alegaciones contrarias al biogás respaldadas, a su vez, por otras 10.000 firmas en Ribamontán al Monte.
De momento, los afectados están a la espera de que se resuelvan las alegaciones contra la autorización ambiental para que decaiga la declaración de «interés social» que se otorgó al proyecto la pasada legislatura. Según explicó la pedánea de Las Pilas deberían saber algo «en un mes, pero hay mucho silencio», valora.
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