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Gonzalo Sellers
Domingo, 15 de mayo 2016, 22:01
Han pasado cinco años desde que la Plaza Porticada se convirtió en el epicentro del 15-M en Cantabria. El movimiento que reclamaba un cambio político y social, propagado desde la Puerta del Sol de Madrid a toda España, concentró durante semanas a miles de indignados en el centro de Santander. Aquellos debates públicos engendraron muchas de las ideas que hoy adoptan, con mayor o menor fe, casi todos los partidos en sus programas electorales. Un lustro después, cerca de 200 personas han celebrado este domingo el quinto aniversario de aquel levantamiento con la misma proclama que gritaban entonces: ¡Sí se puede!.
Sin que esos cambios se hayan consumado todavía, sí existe una diferencia notable entre esas acampadas de 2011 y la concentración de este domingo: aquellos ciudadanos anónimos que, megáfono en mano, levantaron la voz por encima del resto se han convertido ahora en líderes políticos. Mezclados con miembros de asociaciones ecologistas, agrupaciones en defensa de los derechos de la mujer y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que desplegó una pancarta y tiendas de campaña en la entrada de la sede de Liberbank, se encontraba una congresista nacional, Rosana Alonso; un diputado regional, José Ramón Blanco; y dos concejales del Ayuntamiento de Santander, Tatiana Yáñez y Antonio Mantecón. Algunos de los asistentes comentaron la ausencia de los otros dos diputados de Podemos en el Parlamento cántabro, Verónica Ordóñez y Alberto Bolado, así como de Juanma Brun, que hace cinco años capitaneó la lucha contra las preferentes y disputó a Blanco el liderazgo de Podemos.
«En 2011 hubo una respuesta de la gente más grande de la esperada y las expectativas de regeneración política se dispararon. Se ha sembrado una conciencia social, pero recuperar nuestros derechos nos llevará tiempo», reconoció este domingo Mantecón, quien acaba de ser expulsado de Ganemos tras duras disputas internas con su excompañera Tatiana Yáñez.
Podemos, que irrumpió en el escenario político en las elecciones europeas de 2014 y, después, en las autonómicas y generales del año pasado, supo canalizar buena parte de aquel enfado ciudadano. En Cantabria, ese impacto se tradujo en tres diputados en el Parlamento regional y una en el Congreso de los Diputados. Pero para José Ramón Blanco, no es suficiente. «Las reivindicaciones deben volver a las plazas. Si las calles no gritan, aunque estemos en las instituciones, no servirá de nada», reivindicó el todavía secretario general del partido en Cantabria, a la espera de que este martes se conozcan los resultados de las Primarias que enfrentan a Julio Revuelta y Jimena González tras un año de crisis interna en la formación morada.
La congresista Rosana Alonso también reclamó la voz de la calle. «El 15-M es la gente haciendo política. Hay que seguir reivindicando en la calle y en los pueblos, si no se hace, no tiene sentido que estemos en las instituciones», señaló.
Proximidad electoral
La traducción política de aquel movimiento, Podemos, acabó con décadas de bipartidismo, pero no alcanzó en las urnas un resultado suficiente para gobernar. El bloqueo que ha conducido a una nueva cita electoral ha provocado, además, el hartazgo de la ciudadanía. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, (CIS) el descontento con la política es mayor de antes de las protestas de 2011: el 82% considera que la situación política es mala o muy mala. En mayo de 2011, era quince puntos menor, del 67%.
Este aniversario del 15-M viene marcado también por la proximidad de otras elecciones. De una segunda vuelta de la cita del pasado 20 de diciembre. Y ya se han escuchado las primeras acusaciones contra Podemos por intentar apropiarse del movimiento.
Hace una semana, precisamente, Pablo Iglesias regresó a la capital del 15-M, al epicentro del movimiento, a la Puerta del Sol de Madrid, para sellar el acuerdo con Izquierda Unida a sólo mes y medio de los comicios. Un gesto que no ha gustado a sus rivales políticos ni a algunos de sus aliados en la calle, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que reivindicó el espíritu «apartidista» del 15-M y reclamó que no se usara en beneficio de ningún partido. La respuesta del líder de Podemos llegó ayer mismo. «Nadie puede representar un movimiento y, sin embargo, el 15-M representó un nuevo país», escribió en sus redes sociales.
«Triunfo del movimiento»
Para Blanco, el «éxito» del 15-M es palpable en la formación de plataformas y organizaciones sociales que «han convertido problemas individuales en reivindicaciones colectivas». «El triunfo no está en la creación de partidos políticos, sino en el traslado de aquellas exigencias a los programas electorales de los partidos. Hasta el PP asume en el suyo esos mensajes de regeneración y transparencia», destacó el diputado morado.
La exconsejera de Sanidad con el PSOE y actual miembro del Consejo Ciudadanos de Podemos, Charo Quintana, que también se acercó ayer a La Porticada, cree que «la voz del 15-M ha cambiado todo en España». «No sólo es tener a Podemos en el Parlamento. Que los casos de corrupción hayan salido a la luz es por la concienciación que emanó de aquel movimiento. Es una pena que últimamente se hable más de políticos que de políticas», lamentó.
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