
José Antonio Fernández Cabrero
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José Antonio Fernández Cabrero
El hermano mayor de la Hermandad de la Macarena de Sevilla desde hace ocho años, José Antonio Fernández Cabrero, ya lo tiene todo preparado para ... volver a su tierra (nació hace 71 años en San Felices de Buelna) a dar el pregón de la Semana Santa de Santander el próximo 5 de abril. Fernández Cabrero es un devoto que, tras una carrera de más de tres décadas como director general territorial de Mapfre Empresas en Andalucía, sigue muy activo en el terreno religioso, convencido de que hay que formar a los jóvenes «en espiritualidad y en saber comunicarse con Dios».
-Después de tanto tiempo en Andalucía, ¿conoce la Semana Santa santanderina que le han encargado abrir?
-Sí, si la conozco. Quizá no tanto como me gustaría. Estuve dando una conferencia hace un tiempo, en un congreso de Hermandades de la Vera Cruz, y vi todos los pasos colocados en la Plaza Porticada. No he podido ir a las de los pueblos, aunque conozco la Pasión Viviente de Castro Urdiales y siempre que voy a Cantabria me paso por Liébana y por La Bien Aparecida. Llevo 24 años en la junta de gobierno de la Hermandad de la Macarena, ocho como hermano mayor y hemos tenido aquí (se refiere a Sevilla) a los Pasionistas... Los días que voy en Santander sería muy importante mi presencia en Sevilla, pero también es una obligación llevar la evangelización allí donde te requieren.
-¿Tiene pensado cuál va a ser su mensaje a los que se acerquen a escuchar su pregón?
-No será exactamente un pregón. Será una reflexión sobre el ser humano, porque las personas debemos estar preguntándonos de forma permanente si hemos entendido bien el Evangelio. Lo digo también desde el punto de las hermandades, a las que conozco bien... Considero que deben de ser fraternas, caritativas y sociales. Si en su base no está la fraternidad... Y a veces esta no existe, la gente se da codazos y empujones. Hay que plantearse qué queremos ser. Si no lo sabemos, no tendremos nada que decir en lo social, que es algo fundamental. Y se puede ser social también en las empresas. Siempre digo que el éxito y el fracaso son dos grandes impostores (a mí ni me abruman ni me decepcionan). También haré hincapie en que es muy necesario que demos a conocer el culto entre los jóvenes.
-¿Qué es lo que más le gusta, en general, del periodo de la Semana Santa?
-El sagrario, que está en la Iglesia. Las procesiones son el principal acto de culto externo y tributamos ese culto por tradición y también, últimamente, para potenciar el turismo. Pero hay que buscar el sentimiento religioso en la verdad y el espíritu. Yo siempre pregunto: ¿El culto es todo lo solemne o es una manera de comunicarse con Dios? La pompa está bien porque salimos a evangelizar con unos rituales, aunque ¿todos tenemos claro que salimos en protestación de fe? Porque el culto externo no es nada si no se completa con el interno. Si solo nos quedamos en lo exterior, mal vamos.
-En una sociedad cada vez más descreída, ¿cree que se van perdiendo las tradiciones alrededor de estos días o cree todo lo contrario, que hay tradiciones como de la Semana Santa que están en auge?
-Las tradiciones son algo muy nuestro y hay que mantenerlas. Además, diría que tenemos que cuidar los pensamientos que dejamos entrar en el cerebro con tanto cuidado como ponemos a lo que nos entra por la boca. ¿No cuidamos mucho lo que comemos para estar sanos? Pues si estamos atentos a lo que pensamos podemos llegar a comprender a la persona que tenemos enfrente. La oración es algo vital, es una fortaleza del hombre y, sin embargo, amar al prójimo como a ti mismo es algo rarísimo, que pocos saben hacer. Una persona puede practicar más culto a Dios en una conversación planificada con él en la almohada que en una misa obligada. Creo que si los cristianos fueran más al confesionario, irían menos al psiquiatra.
-¿Uno de los grandes desafíos es llevar la espiritualidad a la juventud?
-Por supuesto, aunque también es muy importante que los adultos se actualicen. ¿Un médico no se actualiza permanentemente en las técnicas de lo suyo? ¿No lo hace en leyes un abogado para no quedarse atrás? Si los profesionales no estuvieran al día, nadie querría tratar con ellos. Tengo la impresión, sin embargo, de que los cristianos no le damos tanto peso a la fe y nos hemos quedado con la que teníamos en la Primera Comunión. Yo pregunto: si no te actualizas, ¿cómo renuevas tu fe?
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