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rodrigo campos
Lunes, 12 de agosto 2019, 07:22
El aparcamiento de los Campos de Sport de El Sardinero se ha convertido en un espacio de intercambio cultural. De Santander a Perú, a Australia o a la India –entre tantos otros lugares–. La feria de las naciones comenzó el viernes pasado su 14ª edición y trae, otro año más, las costumbres gastronómicas de diferentes puntos del planeta. Carne argentina, tequila mexicano, kebab de Persia o 'blinits' de Rusia, una gran variedad con 50 países representados que ofrecerán sus propuestas tradicionales hasta el próximo 8 de septiembre.
Los puestos se colocan en dos filas enfrentadas. Entre ellas se forma una pequeña plaza donde se colocan bancos y mesas para disfrutar de las comidas. Ese lugar también servirá de pista de baile, ya que están programados varios conciertos a lo largo del mes. Cada stand está adornado con banderas del país que representan y con fotografías de los monumentos más conocidos de los distintos países. Algunos van más allá en la decoración, como en la carpa sudafricana, donde sorprenden a los clientes con la figura de un gran cocodrilo.
«Es el único sitio donde puedes viajar a distintas partes del mundo sin tener que pagar el billete», así lo describe Wellington, un dominicano que reside en España y que repite un año más en la capital cántabra. En su puesto, cuenta, triunfa «el pica pollo, que hacemos con adobo casero». Para Diana Arias, Colombiana afincada en Granada, «esta actividad es muy bonita, te permite conocer la comida de distintas tierras». Se define como «la reina de las arepas» e invita a los santanderinos a probar sus platos típicos, «aquí todo está muy rico».
diana arias | Puesto de Colombia
Aunque la comida es protagonista, hay más. «Una buena forma de dar a conocer la cultura también es a través de la bebida y la música», dice Alex Dantas, brasileño que vive en Barcelona, mientras señala los altavoces de su carpa, donde suena el ritmo de Brasil. Anima a los que acudan a probar «el churrasco de picanha y para beber la famosa caipirinha». Y es que la música tiene también un hueco privilegiado en el Festival de las Naciones. En el escenario principal habrá conciertos, actuaciones de baile y actividades para los más pequeños. Pero también el sonido llegará de los puestos, con música tradicional de cada lugar. En el pabellón oriental se oirán melodías de Turquía, Egipto y Marruecos. Y los ritmos mexicanos en el pabellón caribeño de Cancún Beach Bar. Algunos de los espectáculos tendrán un carácter solidario, como el del 28 de agosto con el que recaudarán fondos que irán destinados a la Fundación Dame Vida que trabaja en favor de Haití.
wellington | Puesto de la Rep. Dominicana
Gastronomía, música y también productos artesanos. Alfombras, telas, colgantes o pulseras. La artesanía se convierte en otro medio más para crear el ambiente multicultural que se respira en la feria. Lo único que piden en los stands es «que el tiempo se porte», dice Wellington, para que santanderinos y turistas puedan disfrutar de los sabores, olores, sonidos y productos que llegan del resto del mundo.
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Melchor Sáiz-Pardo y Álex Sánchez
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