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MAXI DE LA PEÑA
Lunes, 20 de diciembre 2010, 09:10
«No pretendo ridiculizar a nadie. Las cosas son como han sido y, dejándome incluso algunas en el tintero por discreción, así las cuento». El músico santanderino Paco San José acaba de publicar el libro 'La vida secreta de los piteros. 30 años de anécdotas y vivencias', en el que ha recogido muchas historias que le han acontecido mientras tocaba el requinto por los pueblos de Cantabria. También incluye curiosidades que ha recopilado de piteros de tradición. «A través de estas historias, pretendo describir lo más fielmente posible la realidad de esta profesión y explico singularidades del instrumento y del repertorio, tratando de desmitificar ciertas creencias erróneas», afirma Paco San José, profesor de música en la especialidad de flauta, y cuya profesión es la de administrativo. Mañana martes, día 21, será presentado este libro editado por Cantabria Tradicional en el Centro Acción Social y Cultural de Caja Cantabria (Casyc) a partir de las 20.00 horas.
-30 años de anécdotas y vivencias. ¿Memorias de un pitero?
-Como digo en el libro, de los piteros y de su música no hay mucho que contar y me parece más interesante hablar de anécdotas reales, de su actividad como piteros, para conocerlos mejor y que no se pierdan todas esas historias, tanto recientes como algunas de folcloristas antiguos. En cierto modo yo soy el medio para hablar de otros piteros que he conocido, sobre todo tamborileros, y de todo lo que he ido descubriendo tanto del instrumento como del trabajo que realizamos.
-¿Qué papel desempeñaban los piteros en los pueblos cántabros?
-Los piteros han ido cambiado su papel en los pueblos, dependiendo de las circunstancias históricas y sobre todo económicas, pues eran la agrupación musical más económica para tiempos de crisis, por lo cual se les encargaba todo tipo de tareas: dianas, pasacalles, actos religiosos como procesiones, acompañamiento de danzas típicas y por último acompañamiento del baile 'a lo agarrao'.
-Dedico capítulos a esas personas porque según fui escribiendo el libro me di cuenta que el título debería haber sido 'La vida secreta de los tamborileros' pues lógicamente he colaborado mucho más con estos instrumentistas que con piteros. Dedico un capítulo a personas que o bien tengo mucho que contar de ellos o que por su categoría musical y humana se lo merecen.
-¿Quién fue su maestro?
-Si bien soy músico de conservatorio tardío, entre los 22 y los 32 años, estudié flauta, y en el clarinete requinto o pitu montañés, soy completamente autodidacta. Pero, sin embargo, considero mis maestros por seguir su estilo a Tomás Castillo 'Tomasón' de Anievas y también a Bernardino Blanco. Un estilo intermedio entre ambos es el que siempre he querido seguir. Uno es de tradición y el otro es músico de banda.
-Una anécdota
-Tocando con El Cachas en las fiestas de la calle Alta de Santander, nos llevaron los de la comisión de fiestas desfilando por la calle San Pedro y empezaron a salir 'trabajadoras' de todas los locales de alterne que había en la zona, y saltando y bailando nos siguieron todas hasta las ferias que había instaladas donde el ahora aparcamiento del Parlamento de Cantabria.
-Se han lanzado teorías inexactas sobre el instrumento ¿Cuáles eliminaría?
- Lógicamente hay teorías inexactas sobre el instrumento o los piteros, pero no más que sobre otros instrumentos o sobre el folclore de Cantabria en general. La más común es decir que si es músico no es pitero, cuando los piteros-músicos son tan antiguos si no más como los piteros de tradición, es decir, sin conocimientos musicales. Otra es que los piteros tenían que tocar muy fuerte y meter ruido, cuando no deja de ser una actividad musical para hacer música. Antes de mediados del siglo XX tocaban mucho más suave que ahora y probablemente con más musicalidad.
-Porque el origen del pito es...
-No soy investigador, pero me he ido informando de muchas cosas relacionadas con el pito y el tambor. Sin embargo, aún no está muy claro el origen real o el por qué de la popularización de este instrumento importado en Cantabria. Una de las probabilidades es que el clarinete Si bemol era habitual en todo el Cantábrico y Galicia para pequeñas bandinas y para acompañamiento de gaitas. Por algún motivo, tal vez por no haber constructores de dulzainas, sustituyó a estas en algunas zonas. Desde 1980 aproximadamente desapareció el clarinete Si bemol y quedó únicamente el de Mi bemol que es el que además se había utilizado mayoritariamente.
-¿Cuál es la situación del requinto?
-La situación actual es muy buena en cuanto a número de intérpretes gracias a las escuelas de folclore y en cuanto a la calidad musical de los mismos. Sin embargo apenas tienen ocasiones de trabajar, pues hace años era más habitual la contratación de piteros y además había menos parejas.
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