
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El Hospital Valdecilla echó la vista atrás 50 años para recordar, con «orgullo», aquel 26 de febrero en el que se realizó el primer trasplante ... de Cantabria y repasar todo lo vivido y conseguido en «esta larga trayectoria de éxito», fruto de «esa extraordinaria alianza entre la ciencia y la generosidad que regala y da vida a través de la donación», como destacó la presidenta del Gobierno, María José Sáenz de Buruaga, en su emocionado discurso. Porque en la celebración de este medio siglo «épico» de actividad trasplantadora, calificativo que utilizó el jefe de Nefrología, Juan Carlos Ruiz San Millán, al inicio de su intervención, no faltaron las lágrimas, los recuerdos, los reencuentros entre pacientes y veteranos profesionales que han formado parte de esta historia, y el recorrido por los avances que han llevado a Valdecilla «a mantenerse entre los centros de mayor prestigio a nivel nacional e internacional».
7.585 transplantes
de órganos se han realizado en Valdecilla en 50 años, sin contar los de tejidos.
La conmemoración de este 50 aniversario –plasmado en una placa descubierta en el hall del edificio 2 de Noviembre– abarrotó el salón de actos que lleva precisamente el nombre del cirujano cardiovascular que encabezó aquel plantel de médicos «visionarios», Carlos Gómez Durán, quien se atrevió a dar el paso del primer trasplante renal, junto al nefrólogo César Llamazares y al urólogo Juan María Abaitua. Ellos fueron los artífices de aquel «hito que marcó la historia de Valdecilla, de Cantabria y de la sanidad española», en palabras del gerente del hospital, Félix Rubial. Ysus nombres se repitieron tanto en los reconocimientos públicos de los ponentes como en las conversaciones posteriores entre quienes les conocieron, que destacaban no solo su «valía profesional» sino «su tremenda empatía». «Unos fuera de serie».
Aquella intervención pionera, que solo tenía precedentes en hospitales de Madrid y Barcelona, salvó la vida de un joven veinteañero procedente de Zamora que en 1975 estaba abocado a la muerte por una insuficiencia renal terminal, Tomás Calvo, que este miércoles se convirtió en uno de los protagonistas de la jornada, por más que se había esmerado en quedarse en un discreto segundo plano entre el público. Pero es que, además de ser el primer paciente trasplantado de los 7.585 que han recibido un órgano en Valdecilla en estos 50 años, fue «compañero de la casa» durante casi cuatro décadas, así que fue una de las personas que más saludos se llevó del encuentro.
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A los siete días del de Tomás, cuyo donante (en vivo) fue su hermana, llegó el primer trasplante renal de cadáver. Y aún hubo otros seis más a lo largo de 1975. A los cinco años, el balance ya había crecido hasta los 36. «En 1997 se realizaron 94 trasplantes de riñón, una cifra estratosférica, y el 63% de esos pacientes eran de otras comunidades, lo que refleja el espíritu de hospital de referencia de Valdecilla», explicó Ruiz San Millán. El descenso vino cuando Valladolid abrió su programa de trasplantes en el año 2000, «lo que nos obligó a agudizar el ingenio», especializándose entonces en los trasplantes más complicados, caso de los testigos de Jehová, que no pueden recibir transfusiones.
«Nuestro compromiso con el paciente es de por vida», subrayó el nefrólogo. De hecho, entre los más de 2.400 trasplantes renales realizados en estos 50 años, hay 442 pacientes que han sido trasplantados dos veces –caso del médico José María Gómez Ortega, que también compartió su vivencia en el acto–; 104 que han pasado por tres, 19 que han tenido cuatro, tres que han recibido cinco riñones, «y tenemos en lista de espera a un paciente pendiente de su sexto trasplante renal».
El coordinador de trasplantes de Cantabria, Eduardo Miñambres, que sucedió en 2012 a Julio González Cotorruelo (presente en la celebración), fue el encargado de desgranar los hitos de Valdecilla. «La gran ventaja que hemos tenido es que siempre hemos sido pioneros». Para competir con otras comunidades, la clave es «la calidad», subrayó. «Tener una tasa de supervivencia superior a otros centros es la razón de que los pacientes viajen 200 o 300 kilómetros para trasplantarse en Valdecilla, eso es lo que nos hace fuertes». Ydonde Cantabria no tiene competencia es en tasa de donación de órganos, con un récord absoluto mantenido durante diez años de forma consecutiva. «Somos una comunidad pequeña pero con gran corazón y mucho talento. Es extraordinariamente difícil alcanzar los niveles de excelencia que tiene Valdecilla y mantenerlo en el tiempo», alabó la presidenta, antes de cerrar el acto con un recuerdo a todas las familias que en el momento más duro de sus vidas, que es la pérdida de un ser querido, contribuyen a que la región sea líder en donación y en esperanza.
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Ana del Castillo
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