Borrar

UNA MORTAL INMORTALIDAD

Miguel Ángel Pérez Jorrín era una mezcla afortunada de profunda profesionalidad, serenidad de espíritu, buen humor y amor al conocimiento

Sábado, 21 de octubre 2017, 09:40

El último artículo que envié en copia al buzón digital de nuestro entrañable compañero Miguel Ángel Pérez Jorrín giraba en torno a bucles mentales de los que nos cuesta salir en nuestra España. Días antes habíamos compartido recuerdos personales o familiares sobre Valderredible, y habíamos ... especulado risueños sobre el porcentaje de población cántabra actual que puede provenir de las olas de conversión forzada de judíos a finales del siglo XIV. «A lo mejor tú y yo descendemos de Abraham y somos parientes lejanos», le dije, y casi podía ver su sonrisa al otro lado del teléfono. Ese sí que hubiera sido el reportaje del siglo: la tribu perdida de Israel a la orilluca del Ebro. Naturalmente, todo pura hipótesis calenturienta en espera de la ciencia biológica que nos ilustre, en serio, sobre el entrelazamiento de los destinos humanos y el sinsentido de las identidades cerradas.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

eldiariomontanes UNA MORTAL INMORTALIDAD