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Es de esos paisanos que cuesta ubicar en un primer momento. Porque Jimena Pérez (Santander, 1997) es una cántabra en la diáspora. «Soy cántabra. Nací ... en Santander y toda mi familia es de allí , pero mis padres se tuvieron que trasladar a Madrid y desde muy pequeñas mi hermana y yo hemos vivido allí», señalaba en una entrevista a El Diario. Criada en Madrid, ahora entrena en Barcelona... Pero su corazón es cántabro, aunque sea por los veranos y las Navidades que pasa en la región. Ese corazón será el primero que impulse a una nadadora cántabra en una piscina olímpica. Porque Jimena Pérez ya está en Tokio para estrenarse en la competición más importante del mundo. Y lo hace por partida doble. Los 800 y los 1.500 metros verán a la cántabra en la pileta del Centro Acuático de Tokio.
«Nerviosa e ilusionada», se reconoce ante su primera cita con los cinco aros olímpicos. Para Río tenía la mínima, pero una decisión federativa la dejó fuera del agua. De eso, ni acordarse. «Soy de las pesonas que miran las cosas de la manera más positiva posible». A la capital japonesa llega «ultimando los ajustes al motor», señala entre risas. «Con ganas de dar mi mejor versión. Llego física y mentalmente muy bien». Aunque no ha debido tener las precauciones de otros compañeros del equipo olímpico español que hacen deportes de contacto, para no lesionarse en un partido amistoso, «sí vienen dolores en los hombros que antes no tenías», señala entre más risas. «Y, por ejemplo, tengo mucho cuidado con los aires acondicionados. Enseguida me pongo un pañuelo. Porque como te constipes, eso son mocos. Y en natación, dificultan mucho la respiración».
La cántabra emprendía viaje ayer a la capital japonesa. Ella compite «primero el día 26 y luego, el 29». Y ojalá que nade más días, porque será el mejor síntoma de que ha llegado a una final olímpica. «Primero nado la serie de los 1.500 y el día 29, la del 800». Es en la distancia más larga de la natación –en piscina– en la que Jimena se ve con más opciones de estar entre las ocho mejores de los Juegos. Aunque por marcas, el objetivo está más que difícil. «En 1.500 tengo 16:08 y en los 800, mi mejor tiempo es 8:31 –este año, 8:33–. Y creo que para estar en la final de los 1.500, habrá que nadar por debajo de los 16 minutos», apunta la cántabra. La hegemonía que ejercen en este deporte estadounidenses y australianas dejan pocos puestos para la final. Pero Jimena Pérez no se arredra lo más mínimo. «En el 'milqui', se puede. Es una apuesta arriesgada, pero...».
En un deporte en el que la visión es bastante más reducida que la que pueda tener, por ejemplo, un atleta en una carrera, sin embargo también hay estrategias y se intenta controlar, en la medida que se puede, a las rivales. «Depende de cada uno, y también de quién tengas al lado. Como más o menos nos conocemos todas... Lo ideal es que esa nadadora que tengas al lado te influya positivamente a la hora de coger un buen ritmo». En la piscina tampoco se puede ver el cronómetro de cada largo, «pero más o menos sabes el tiempo que llevas. ¡ Aunque a veces siento que voy bien y el tiempo es malo y viceversa !», comenta entre más risas. «Pero en general lo controlas bastante».
-1.500 metros. El lunes, día 26, a las 13.32 horas, hora española, comienzan las series de los 1.500 metros. Si se clasifica para la final, nadaría en la madrugada del martes 27 al miércoles 28, a las 4.54 horas.
-800 metros. Las series empiezan el día 29, a las 12.02 horas de la mañana. Si se clasifica para la final, nadaría en la madrugada del viernes 30 al sábado 31, a las 3.46 horas.
La natación, el deporte estrella de la primera mitad de unos Juegos Olímpicos, se celebrará esta vez en un centro acuático vacío. «Nadar sin público es raro», afirma Jimena Pérez. «Aunque te acostumbras. Como al final está tu equipo, otros nadadores... Ellos hacen de público». En su primer Mundial, en Budapest, «las gradas estaban llenas. Y me pudo la presión. Era una niña. Ahora, he aprendido y me abstraigo de todo. Es una pena que no pueda haber público. Aunque el consuelo es que la gente que quiero me estará viendo por la tele».
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El próximo lunes, a partir de las 13.32 horas, hora española, comienzan las dos series que calificarán a las ocho mejores nadadoras para la final de los 1.500. En una de esas series nadará Jimena Pérez. En su prueba competirá también una de las deportistas llamadas a luchar por el trono de reina de los Juegos, la estadounidense Katie Ledecky. «¡En mi primer Mundial nadé cerca de ella!», exclama Jimena entre risas. «Mejor ni fijarse», en relación a alguien que tiene el récord del mundo en 15:20.48. Madrugar del martes 27 al miércoles 28 para estar a las 4.54 horas frente a la tele será por un gran motivo. Jimena Pérez estaría entre las ocho mejores nadadoras de los Juegos en esos 1.500. Algo que ya asegura un diploma olímpico.
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Ana del Castillo
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