
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La alicantina de 45 años recién casada con un santanderino de 69 que fue detenida el pasado lunes junto a otro hombre por, presuntamente, matarlo a puñaladas, ha pasado ya a disposición judicial. Tanto la mujer, Conchi M., como su cómplice, de 58 años, han sido trasladados esta mañana al Palacio de Justicia de Alicante. Al llegar y ver a los periodistas, la detenida ha afirmado que no podía andar por sus propios medios y que no podía salir del coche policial, por lo que los agentes se han visto obligados a llevarla en volandas hasta los calabozos de las dependencias judiciales.
Los detenidos fueron interrogados ayer en la comisaría provincial de la Policía Nacional y se acogieron a su derecho a no prestar declaración. Ambos, nacidos en la población alicantina de Onil, han permanecido en los calabozos de esa comisaría desde el pasado lunes por la noche, cuando fueron detenidos como supuestos autores del crimen.
La mujer había contraído matrimonio en tres ocasiones anteriormente, y sus dos primeros exmaridos viven mientras que el tercero falleció en un suceso violento en el que, en principio, ella no tiene relación alguna.
La mujer se había casado por cuarta vez hacía 15 días con la víctima, un santanderino de 69 años que vivía en Santa Pola, del que de momento solo ha trascendido que su nombre de pila es José Luis. Este hombre, camionero jubilado que acababa de enviudar hacía pocos meses, era natural de Santander pero vivía en la provincia de Alicante desde su juventud. Según los vecinos de Conchi, su reciente matrimonio era «de conveniencia», para impedir que sus hijos la ingresaran en una residencia si su cuidador fallecía. Conchi y José Luis ni siquiera vivían juntos. El día que él murió apuñalado había quedado con ella para tener una cena romántica pero la cita era una encerrona.
Su nueva esposa fue arrestada el pasado lunes sobre las 22 horas después de que una policía nacional fuera de servicio viera cómo sujetaba a su marido en un aparcamiento al aire libre del barrio de la Albufereta mientras que el otro arrestado le asestaba puñaladas mortales con un destornillador en el cuello y pecho.
La policía judicial de la Policía Nacional continúa con las pesquisas y baraja varias líneas de investigación, aunque ha descartado un móvil de tipo económico ya que el fallecido carecía de recursos de importancia.
En el momento de la detención la mujer, que tenía puestos unos guantes y estaba cerca de una silla de ruedas, adujo que el otro hombre, que hoy se ha negado a declarar en la comisaría, era su cuidador, aunque los agentes tratan de aclarar este extremo.
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