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Un agente desaloja de la autovía a un ganadero. Daniel Pedriza

«No estamos pidiendo limosna, pedimos justicia y hechos, no papel mojado»

Quema de pacas, un breve corte en la A-8 y un pequeño altercado, resumen de la mañana en Colindres

Álvaro Machín

Colindres

Martes, 20 de febrero 2024, 19:29

Ainhoa Villota y June Ibarra estaban en la acera de la autovía con una pancarta. Una tiene 38 años y otra, 18. Madre e hija. «Yo llevo veinte de ganadera. Ella es joven y se quiere dedicar a ello, pero cada vez lo ve más difícil». Venían de Guriezo. Juan Luis iba en el tractor con su mujer y su hijo Mario, un crío pequeño que se iba durmiendo. Con ellos iba Javi, que parecía –por edad– el abuelo del crío (era un amigo en realidad). Todos en la cabina. De Ampuero, Liendo y la Junta de Voto. Y había otros venidos de Soba, de Ramales, de Cicero... En total, cincuenta tractores y otros vehículos se pasaron la mañana de este martes recorriendo el trayecto entre las dos rotondas para acceder o dejar la autovía a la altura de Colindres (la salida 173). Dirección Ampuero o Laredo. Ese tramo quedó copado por la protesta, a la que se sumaron unas 150 personas a pie. La estampa, a media mañana, era la de los tractores, los chalecos amarillos y el olor a paja quemada en mitad de uno de los carriles. Todo, bajo la atenta mirada de una dotación numerosa de la Guardia Civil, que ya recorría la zona casi una hora antes de que llegaran.

El tramo de Nacional quedó cortado por ocupación. Porque, literalmente, ocupaban todo el espacio. Así que a los agentes no les quedó otra que cortar el acceso desde la autovía para los que venían de Bilbao y la incorporación desde allí para coger dirección Santander.

«No pedimos limosna, pedimos justicia. Hechos, no papel mojado», contaba a los medios Luis Pérez, de UGAM-COAG, que recordaba «a los políticos que cada cuatro años se les llena la boca hablando del campo». «Igual en cuatro años ya no tienen campo del que hablar». Hablaba entre humo –el de las pacas– y entre llamada y llamada, porque estaba en contacto con las otras dos sedes de la protesta, Reinosa y Unquera. Y justo eso empezó a caldear los ánimos. «Que allí ya han cortado, ¿qué hacemos?», se repetía en los corrillos, cada vez más decididos a actuar. Los representantes de las organizaciones agrarias charlaron con los agentes. «Nos dicen que nos arriesgamos a sanciones», contaban. Pero cuando un grupo empezó a correr campo a través y a subir por el talud hacia la autovía, unos cuantos más repitieron trayecto. Hasta arriba.

Algunos agentes intentaron impedir que saltaran el quitamiedos. «No pueden pasar». Pero pasaron. Cortaron la A-8 en dirección Bilbao unos cinco minutos y en sentido Santander, algo más. Y ese momento rompió en cierto modo el 'yo te dejo' de los agentes y el 'yo no me paso' de los que protestaban. Cuando los mandos de la Benemérita comunicaron cómo tendrían que dejar la zona llegado el momento y que «no iban a pasar ni una», desde el grupo más numeroso hubo respuestas. Lío montado. Los agentes reclamaron identificar a un hombre que les había –dijeron – «faltado al respeto» y los ganaderos trataron de impedirlo. Hubo tensión y empujones hasta que, ya con los ánimos más calmados, se llevaron al hombre aparte para que se identificara.

Fue el momento más delicado de una mañana que luego volvió a lo mismo. Un vete y ven entre las dos rotondas que a última hora llegó hasta el casco urbano de Colindres. Y aunque un grupo hizo ademán de volver a la autovía, la cosa no se repitió.

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