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Un operario del Medio Natural señala la ladera de la montaña que se ha quemado. Javier Rosendo

Santa Lucía llora por sus robles y abedules

Arde la mitad del bosque de un monte repoblado hace más de tres décadas tras otro incendio

Lucía Alcolea

Cabezón de la Sal

Martes, 28 de marzo 2023, 21:04

Han quemado la Hoz de Santa Lucía y miles de palos desnudos sobre suelo negro chamuscado dan hoy la bienvenida al valle de Cabuérniga. El ... fuego, que comenzó el lunes sobre las siete de la tarde, se ha 'comido' unas 25 hectáreas –el bosque tiene cincuenta– de la parte del monte que pertenece a Cabezón de la Sal, en la margen derecha del río Saja. Se trata de los robles, abedules y fresnos que se replantaron hace más de tres décadas, después de que otro incendio se llevara por delante un pinar que en los sesenta había plantado el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Icona), organismo competente entonces. En veinte años, la masa arbórea había brotado tanto que una alfombra verde cubría la ladera y aparte de su gran valor paisajístico y monumental, la vegetación servía también para proteger la montaña de la erosión. Así que a la pérdida física y emocional, se suma ahora el peligro de que la tierra quemada y los restos del incendio vayan a para al río si llueve.

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