Los tres montañeros desaparecidos: El pakistaní Ali Sadpara, el islandés John Snorri y el chileno Juan Pablo Mohr, excompañero de expedición del fallecido Sergi Mingote.
Sin esperanzas de hallar con vida a los alpinistas desaparecidos en el K2
histórica ascensión invernal ·
Continúa la búsqueda con helicópteros militares pakistaníes de los montañeros Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorri, de los que se perdió la pista el pasado viernes cuando pretendían llegar a la cumbre de la segunda montaña más alta del mundo
El K2 invernal ha vuelto a mostrar su lado más salvaje y duro. Y es que si hace unos días se conocía la noticia de la muerte del búlgaro Atanas Skatov a causa de una desafortunada caída en pleno descenso; ahora se teme por la vida del pakistaní Ali Sadpara, el islandés John Snorri y el chileno Juan Pablo Mohr, excompañero de expedición del fallecido Sergi Mingote y a quien pretendía rendir homenaje coronando esta cima. Las esperanzas de hallarles con vida son mínimas a medida que avanzan las horas, ya que «las posibilidades de sobrevivir durante dos o tres días a 8.000 metros en invierno son muy bajas», explica el jefe de la expedición, Chhang Dawa Sherpa.
Cuatro días después de iniciarse el operativo de rescate con un helicóptero de las fuerzas armadas pakistaníes, sigue sin encontrarse ningún rastro de los alpinistas. Los presagios no auguran nada bueno.
«Las posibilidades de sobrevivir durante dos o tres días a 8.000 metros en invierno son muy bajas»
Chhang Dawa Sherpa | jefe de la expedición
Fueron vistos por última vez el viernes pasado en lo que se considera la parte más difícil de la subida al K2, el llamado 'Cuello de botella', un barranco empinado y estrecho a sólo a 300 metros de la cima -8.611 metros de altura-. Esta fue la última imagen publicada por Ali Sadpara en su cuenta de Instagram en la que pedía a sus seguidores «rezad por la seguridad del equipo y de todos los escaladores».
Uno de los testimonios más tremendos de lo que allí está pasando es el de Sajid Sadpara, un joven de 20 años hijo del escalador paquistaní que acompañaba al grupo hasta poco antes de que desapareciesen. Durante la ascensión, la máscara del óxigeno del joven comenzó a fallar y su padre insistió en que regresase al campamento, situado justo bajo el 'Cuello de botella'. Obedeció. «Dejé la luz de mi tienda encendida por la noche pensando que podrían verla al regresar», ha contado Sajid que es consciente de que «sus posibilidades de sobrevivir son nulas». Con todo, el alpinista cree que «si están buscando los cuerpos, tiene sentido continuar la operación. Están a 8.000 metros de altura, en invierno y llevan dos o tres días», ha asumido.
Esta instantánea de Sahid nada más llegar a Skardu es la más fiel expresión de la desolación. No creo que esté joven olvide nunca lo vivido estos días. Todo mi ánimo a esta humilde familia pakistaní. Un fuerte abrazo de todos los amigos que conocimos a Ali Sadpara. pic.twitter.com/t7IxtyW9uP
El operativo de rescate se inició el sábado a primera hora sin éxito a pesar de que los helicópteros del ejército paquistaní sobrevolaron hasta los 7.000 metros de altura. Tras el fracaso de estas jornadas de búsqueda, aumenta la preocupación por encontrar a los tres alpinistas con vida.
Según Chhang Dawa Sherpa, jefe de la expedición, un grupo de rescatistas partió a pie para buscarlos, aún así y según ha señalado Sajid Sadpara a AFP , hijo de uno de los desaparecidos, «las posibilidades de sobrevivir durante dos o tres días a 8.000 metros en invierno son muy bajas».
La situación que ha hecho que la desesperación se haya instalado ahora en el campo base, en contraste con la ilusión con la que el grupo de alpinistas iniciaban el pasado martes, día 2, su intento definitivo a la cumbre desde el campo 1 (6.050 m) tras una ventana de buen tiempo y con la ilusión de alcanzar la cima el viernes 5.
El martes 2 de febrero, el ahora desaparecido Juan Pablo Mohr, partía junto a la italiana Tamara Lunger para alcanzar el campo 2, con el objetivo de subir al tercer campo el miércoles y de instalar en campo 4 el jueves. A pesar de esos planes, Tamara se dio la vuelta. Por otro lado el islandés Snorri y los pakistaníes padre e hijo Ali Sadpara y Sajid Ali salieron el miércoles desde el capo base al campo dos, con la idea de alcanzar el campo 3 (7.200 m) el jueves y el viernes 5 ascender a la cima.
El viernes todos se encontraban preparados para hacer ese esperado intento a cumbre y salieron en diferentes horarios, pero la mayoría decidió dar la vuelta. En pleno regreso uno de ellos Atanas Skatov, que falleció en el descenso a causa de una desafortunada caída. Finalmente quedaron los dos pakistaníes (padre e hijo), el islandés John Snorri y el chileno Juan Pablo Mohr, pero Sajid Ali (hijo) tuvo que abandonar por un fallo en el regulador de oxígeno que le obligó a dar la vuelta y a dormir en el campo 1. Un fallo que podría haberle salvado la vida, ya que del resto de alpinistas no se ha vuelto a saber nada y sus localizadores GPS han dejado de dar señales.
Mensaje de despedida
Txikon, consternado
Los ánimos entre los montañeros no pueden ser peores. Y son muchos los que ya se despiden del trío desaparecido. Alex Txikon se ha mostrado especialmente consternado por las noticias provenientes del K2 invernal y que en pleno intento invernal al Manaslu ha estado muy pendiente de la búsqueda.
«Esperar el milagro es lo que único que queda por J.P Ali Sadpara, Juan Pablo Mohr y John Snorry en el K2. Fueron vistos por última vez ayer a las 10h en el cuello botella, cuando Sayid Sadpara se dio la vuelta por problemas en su regulador de oxígeno. Han pasado más de 24 horas... El viento está cada vez más fuerte. La esperanza es lo último que se pierde. Llevo 24 horas, al igual que todo nuestro CB, sin dormir, lleno de dolor, rabia y pena. Hemos hablado con el General Khalil para que envíe helicópteros a sobrevolar el K2 por encima de C3. Estamos tirando de todos nuestros contactos: Asghar Ali Apoorik, propietario de Jasmin treks and tour, Dawa de Seven Summit Treks, Tamara Lunger que está en el CB del K2... Nos han confirmado que Sayid ya está bajando de C3 (no puede seguir esperando a su padre) pero los helicópteros aún no pueden llegar a donde está. También he hablado con Moseen, el cocinero, se nos saltaban las lágrimas, hemos vivido tanto juntos... Pido respeto y compresión», finalizaba el alpinista visiblemente abatido este pasado sábado.
Conocedor de las circunstancias y el lugar en el que han desaparecido, Txikon parece haber perdido la confianza de encontrarlos con vida y ha publicado una foto de despedida:
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